Sin ninguna duda me ha parecido de las mejores películas Bond... y también una revolución. Ya sé que cada vez que 007 cambia de cara se suele comparar con los anteriores, pero sinceramente creo que esta vez nos encontramos ante una revisión completa del personaje y sobran las comparaciones. Daniel Craig se ha hecho un Bond a su medida, humano, real, que se sabe un asesino al servicio de Su Majestad, un hombre sin pasado ni futuro ("dicen que los doble cero tienen una vida muy corta"), que sangra cuando le golpean y al que no le resulta nada fácil matar ([spoiler]la escena del estrangulamiento en el casino es acojonante[/spoiler]), menos glamuroso y espectacular que sus predecesores tal vez pero sin duda alguna más convincente.
Mi mujer dice que este 007 supone lo mismo que "Batman Begins" para el Hombre Murciélago. Es posible. En esta cinta no vemos al espía prepotente que realiza hazañas imposibles: se equivoca, casi la palma, tiene que recuperarse en un hospital de una de las torturas más ingeniosas que he visto (¡qué dolor!), se enamora y pierde la poca esperanza que tenía. No es el Bond chulesco y cínico al que estamos acostumbrados.
No me he leído la novela de Ian Fleming en la que está basada, en realidad no he leído ninguna, como la mayoría de la gente, que sólo sonocemos al Bond cinematográfico, pero ya era hora de que se le diera un lavado profundo al mito.