Con sentimientos ecológicos o "algo así", ya estaba el robot protagonista de las sagas de Asimov (R. Giskard Reventlov), cuando crea la "ley cero", que viene a decir (más o menos) que mejor matar a unos cuantos miles para salvar a toda la humanidad.
Porque las tres leyes de la robótica las creó la robopsicóloga que sale en las primeras Crónicas de robots (Susan Calvin):
* Primera ley: Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. * Segunda ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si entrasen en conflicto con la Primera Ley. * Tercera ley: Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Pero la "Ley cero" la creó un robot: "Un robot no puede hacer daño a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daño."