La última adaptación marveliana. Decir que este siniestro personaje de cómic ha sido pocas veces bien aprovechado puede ser una obviedad, ya que en definitiva la mayoría de los superseres de las historietas norteamericanas adolecen de ese mal endémico, pero en este caso resulta dolorosa e injustamente más cierto, por el potencial que a priori siempre ha tenido. La mezcla del género superheroico y el terrorífico pocas veces ha dado buen resultado, y cuando lo ha hecho siempre ha sido de la mano de autores muy determinados. Por desgracia Mark Steven Johnson no es uno de esos autores, y si ya Daredevil se le quedó grande y estropeó los estupendos conceptos que Frank Miller le había dado más que mascados en las viñetas, ahora ha cumplido las expectativas y nos ha brindado una historia deslabazada y carente por completo de originalidad. Sólo algunos pequeños detalles, seguramente sólo perceptibles por los fans del Motorista, como son los que aúnan a las distintas encarnaciones del Espíritu de la Venganza, o la originalidad de convertirle en el cazarrecompensas de Mefistófeles, aparte por supuesto de los FX y esa estupenda moto fantasma, apenas salvan una cinta mediocre, donde Nicholas Cage se nos muestra sorprendentemente apático a pesar de ver cumplido uno de sus sueños protagonizando un film de superhéroes.
Lo mejor, algunas imágenes...
