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Estamos en 1996. En las siguientes entregas de esta serie de artículos os contaré algo de lo que ocurrió con la franquicia Bola de Dragón a estas alturas del partido, por qué no se continuó, por qué ese cierre tan precipitado. O al menos lo que se dice que pasó entre bastidores. Sí, vale, lo prometo, también hablaré del esperadísimo Dragon Ball AF. Paciencia. Y, queridos amigos, me temo que mientras aparece o no el siguiente anime nos tendremos que conformar con lo que nos depare la película “live action” del año que viene, tan anunciada y cacareada, en la cual por lo que he podido vislumbrar piensan mezclar churras con merinas, la velocidad con el tocino y el culo con las témporas. Todo de golpe. Sin cortarse ni un pelo. Ya veréis… Pero de momento es mejor continuar por donde íbamos y comentar Dragon Ball GT, una serie que, francamente, no aporta absolutamente nada nuevo al producto Bola de Dragón, que tras la derrota de Boo estaba visto para sentencia. Ni Pan ni Ub tendrían que haber visto la luz; Goten y Trunks del presente deberían haberse quedado en casita jugando con la Play; y nadie, absolutamente nadie, debería tener derecho a torturarnos con un personaje como Giru, que es tan simpático como una patada en los huevos. Bueno, puntualizo: la segunda parte de Dragon Ball GT sí que es realmente buena, y su final tremendamente emotivo. Una genialidad, un cierre de postín que sólo se vio empañado con la estupidez esa del biznieto cobarde de Goku, que, si queréis que os diga la verdad, resulta un parche bastante bochornoso a lo que podría haber sido el broche perfecto para el mayor éxito en la historia del anime. Pero ya hablaremos sobre ello en la siguiente entrega.
El final de la serie de TV Bola de Dragón Z coincide con el del manga Bola de Dragón. La historia terminaba de forma abrupta tras la derrota de Boo a manos de los guerreros Z y una serie de acontecimientos posteriores irrelevantes, como el torneo final que sólo servía para introducir a Pan, nieta de Goku, y a Ub, personajes ambos que a mi parecer se podrían haber ido de la manita a juguetear con… yo qué sé… ¿Doraemon? Pero el éxito del anime, y no olvidemos que estamos hablando de muchos millones de yenes, hizo que la cosa no quedara así. Es por eso por lo que surgió Dragon Ball GT, un producto meramente televisivo, sin manga asociado, del que sólo derivaron un par de libros de recopilación de información titulados Dragon Ball GT Perfect File (Vol. 1 y 2).
Aunque el anime Bola de Dragón GT ya no contó con la base del manga ni el guión de Akira Toriyama, el genio nipón aún colaboró con Toei Animation haciendo bocetos para perfilar los personajes y aportando apuntes, recomendaciones y retoques a lo largo de la serie, que consta de sesenta y cuatro episodios y un telefilme final titulado Gokū Gaiden! Yūki no akashi wa Sì Xīngqiú (Dragon Ball GT: 100 años después).
Pero vayamos con el resumen del argumento, que dividiremos en sus cuatro sagas oficiales. En esta entrega, las dos primeras:
El gran viaje. Episodios 1 al 21 Esta primera, la peor de todas las sagas largas —de más de 10 ó 15 capítulos— de la franquicia Bola de Dragón, es la que da nombre a la serie: Dragon Ball GT ( Great Touring). Lo mejor que dejó fue la canción del comienzo, titulada Dan Dan Kokoro Hikareteku.  Por otra parte, las imágenes de ese vídeo dan una muestra bastante aproximada de lo que podemos encontrar en esta saga: torrentes de ñoñería y estupidez. El caso es que han transcurrido diez o quince años desde la victoria sobre Boo. Pilaf, viejo conocido nuestro, ataca, junto a los por siempre ineptos Shuu y Mai, el palacio de Dende para robar las bolas del dragón alternativas. Por supuesto meten la gamba; cuando están invocando al dragón aparece Goku y les estropea los planes. Entonces Pilaf, presa de una desesperación que creo que todos, estimados lectores, entendemos y compartimos, siente un deseo irrefrenable de que todo fuera como cuando Goku era niño. Dicho y hecho. No se puede formular un deseo en presencia del dragón sin que se haga realidad: Goku retorna a su estado pueril. Y lo hace en todos los sentidos, puesto que pierde muchos de sus poderes, incluso algunos “de técnica”, que no deberían depender de la edad —y curiosamente no pierde otros bastante recientes.
Aquí hay que hacer un inciso. Los seguidores de Bola de Dragón Z —que era la mejor serie— precisamente agradecíamos dejar atrás un montón de estupideces irritantes de la época del Goku niño. Pues a joderse tocan... No sólo hay que soportar de nuevo las paridas del pequeño Goku sino que además en Dragon Ball GT se le unirá su nieta Pan. Y además nos queda el mal sabor de boca de pensar que el motivo de todo esto era limitar a Goku, que había llegado a alcanzar cotas casi infinitas de poder, para retornar a unas historias más parecidas a las de la primera serie de Bola de Dragón. Y esto luego se demostró que era un error. La gente quería sangre, aventura épica y gloria heroica. Las audiencias así lo demostraron. Pero sigamos con la historia.
Kaito les previene de un grave peligro: las bolas se han repartido por todo el universo y la Tierra sin ellas es inestable y va a quedar destruida a no ser que nuestros héroes consigan reunirlas antes de que trascurra un año. Además, la única manera de que Goku vuelva a ser mayor es por medio de un deseo solicitado al dragón. Doble razón para buscar las bolas. Bulma prepara la nave de Capsule Corp. Vegeta “invita” amablemente a Trunks y Goten a acompañar a Goku pero, antes de partir, un golpe de casualidades y el deseo imperioso de Pan de correr aventuras hace que sea ella, y no Goten —valiente imbécil también—, el tercer tripulante.
Desde este momento hasta que regresen, creedme, lo único interesante está al final de la saga. Así que resumiré, será mejor para todos.
 Los tres viajeros, liderados en principio por un Trunks que no parece el mismo que todos conocimos —Dios mío, por qué no enviarían al futuro al niñato en el lugar del Trunks bueno, que repartía leña y se comportaba como un auténtico Saiyajin— capotan en el planeta Imegga. Allí de entrada les roban su nave espacial. Cágate, lorito. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que se les pega el robotito Giru, que es como un iPod con patas. Y, de verdad, os lo aseguro, no hay nada, absolutamente nada en las tres series de la franquicia —ni siquiera las mamarrachadas de Kaito en su planeta en Dragon Ball Z— con lo que se haya perdido tanto tiempo en innumerables kilómetros y kilómetros de cinta de vídeo, como con las irritantes gracietas de Pan y Giru, que harán el payaso hasta que gritemos “¡basta!” y aún seguirán un buen rato. Advertidos quedáis. El caso es que, nada más aterrizar, Giru se come el radar de las bolas de dragón, lo asimila y lo incorpora en su cuerpo, transformándose en una especie de radar robotizado que les tendrá que acompañar hasta el fin del viaje, el infinito y más allá.
¿Qué más ocurre en Imegga? Nada reseñable. Allí hay un tirano llamado Kear que hace pagar a todo el mundo unos precios exorbitantes por todo. El dominio lo ejerce por endeudamiento global. ¿Y eso les causa problemas a dos super personajes que han combatido y vencido a gente Boo…? Pues sí. Y aquí empezamos con las incongruencias de Dragon Ball GT (Toriyama, ¿por qué…?). Una serie de guardias son capaces de mantener a raya a Goku y cía. Ah, sí, que también está un “gran luchador” llamado Redic. A ese tal Redic se lo hubiera cargado no ya Piccolo antes de convertirse en super namekiano y luego en Dios, sino el mismísimo Krilin, sin demasiados esfuerzos. ¿Comprendéis la estupidez? De hecho, cuando a Goku se le inflan las pelotas se transforma en super guerrero, le da dos yoyas y se acabó la tontería. ¿Y para eso tanta historia? ¿Dóde están los grandes enemigos, las peleas interminables? Pues se quedaron en Bola de Dragón Z, me temo.
 Los tres “héroes” (Vegeta, Piccolo, ¿dónde estáis?) abandonan el planeta y continúan su viaje, ya con la bola de cuatro estrellas en el regazo. Giru detecta otra bola en un lugar denominado Kelbo. Esa bola es propiedad de una princesa que se la regalará gustosa a condición de que derroten a un monstruo que puede provocar terremotos y que acosa a dicha princesa con fines no muy honestos. Vamos a ver: ¿merece la pena que os cuente que un monstruito de medio pelo, que al final ni provoca terremotos ni nada, les hace la vida imposible durante un par de capítulos? ¿Es necesario revelaros que vestirán a Trunks de princesa y que tendremos un capítulo entero viendo cómo un super guerrero que se las tuvo tiesas con Boo cuando era niño, se pone colorado de vergüenza y hace el mayor de los ridículos sin ni siquiera luchar? No, no es necesario y no haré hincapié en ello. El caso es que cuando ya tienen la bola de dragón, viene un tipo y se la roba. ¿He dicho que Giru es lo peor de Dragon Ball GT? Rectifico. Lo peor es lo que viene ahora: Goku, Pan y Trunks persiguen a los ladrones de las bolas de dragón, tres hermanos que responden a los nombres de Bonpara, Donpara y Sonpara. Estos tres mequetrefes, pues no se les puede calificar de otra manera, dominan el noble arte marcial de cantar y hacer bailar a sus adversarios poniendo un radio cassette psicodélico y cantando una canción que es, básicamente, algo del estilo bon - para - para - para - bon (bis, tris, tetris…). Algo espantoso, horrendo, ridículo. Pero, por supuesto, ya tenemos a nuestros tres guerreros en un aprieto. Varios kilómetros de cinta después consiguen resolver —a medias— el problema sin ni siquiera recuperar la bola. Llegan hasta el planeta Loud, donde una especie de secta está tratando de despertar a su dios. El dios, llamado precisamente Loud, por supuesto despierta. Y pone en apuros a nuestros amigos Goku y Trunks, que no son capaces de derrotarlo ni transformándose en super guerreros. Mientras tanto, Doll Talki, un viejo verde, pederasta y fetichista coleccionista de muñecas (sí, como habéis leído) secuestra a la estúpida de Pan, que ha sido convertida en…. muñeca. El jefe de Doll Talki, llamado Doctor Mu, ordena a éste que le entregue a Pan. El pedófilo se niega y tanto él como Pan terminan convertidos en muñecos y en el interior de Loud que, por cierto, es como un michelín robótico muy capullo que en circunstancias normales —en términos de Dragon Ball Z— no tendría ni media hostia de, por ejemplo, Ten Shin Han. En fin, para qué insistir…
Doll Talki revela a Pan, Goku y Trunks que el punto débil de Loud está en las células cerebrales. Consiguen liberar a Pan y salir airosos pero el Dr. Mu, que me recuerda mucho al Dr. Gero, viejo conocido, escapa. Está claro que quiere las bolas.
¡Atención, lectores: Dragon Ball GT empieza a merecer la pena aquí! ¿Fue éste el punto en el que Toriyama les dio un toque de atención a los productores? ¿Fue aquí, por el contrario, donde Toriyama dijo que ya no movía un dedo y los de Toei tomaron las riendas? ¿Dijeron en este momento los directivos de Toei que vaya mierda de guión y que querían algo como Dragon Ball Z? La respuesta, en el próximo artículo. El caso es que con el final de Loud la cosa comenzó a ponerse interesante, por lo menos a tirones.
Nuestros héroes llegan al planeta M2, que resulta ser el planeta de Giru, que a su vez no es sino un espía del Dr. Mu. Unos robots mutantes (¡hop!, que me expliquen cómo un robot puede ser mutante), que en Dragon Ball Z se hubieran comido un marrón en cosa de dos segundos como mucho, se las ponen muy chungas a Goku y a Trunks. Giru, que es traidor pero no del todo y parece que ha cogido cariño a Pan, la salva. El enemigo ahora es el general Rild. Goku derrota a los robots pero éstos se fusionan con el general. Y más adelante, mientras Goku lucha con Rild éste se fusiona con todo el planeta, que resulta ser enteramente de una aleación compatible con su cuerpo.  Al mismo tiempo, Mu consigue congelar a Trunks y Pan en algo parecido a la carbonita de Han Solo. Cuando Goku derrota —no del todo— a Rild, también le congelan a él. Pero resulta que Trunks y Giru, debido a una extraña cabriola argumental, lo tenían todo planeado. Además, Trunks, en esta faceta de Sherlock Holmes que es única en todo Bola de Dragón, había averiguado que el Dr. Mu tiene programado el renacimiento de otro robot mutante llamado Baby. Saga de Baby. Episodios 22 al 40
Ésta ya es una saga decente, aunque para entonces el público estaba decepcionado y las audiencias habían bajado.  Como era de esperar, Baby se activa y mata a Mu, su creador —esto es algo que se repite en la franquicia y que además no es muy original, si consideramos que en ciencia ficción esa historia es recurrente desde que se creó el género—. Vamos a ver: Baby es una especie de modificación genético-cyborg del último de los tsufur que habitaron antiguamente… ¡el Planeta Vegeta!, antes de que los saiyajins lo conquistaran. Pretende vengar a su raza. Baby tiene un poder bastante efectivo: posee las voluntades de las personas, las esclaviza. Aunque aún no es rival para Goku y sus amigos consigue escapar. Esto no tiene nada de extraño porque en Dragon Ball GT el hecho de que los malosos escapen es algo habitual. Nuestros héroes siguen con su búsqueda de las bolas de dragón mientras Baby llega a la Tierra y va poseyendo a todo el que se le pone por delante. Cuando Goku y compañía llegan con las siete bolas de dragón y se las llevan a Dende, éste está ya poseído por Baby y es su esclavo, pero no es el único: Vegeta es Vegeta-Baby. Este ser quiere invocar al dragón para que reconstruya el planeta Tsufur (Planta, que es como se llamaba antes de que Vegeta le cambiara el nombre por el suyo propio). Vegeta-Baby derrota a Ub. A continuación mata a Boo. El espíritu de este último entra en Ub y ambos se fusionan. Es aquí donde —¡oh, sorpresa!— Ub se entera de que él y Boo eran originalmente uno. La alegría dura poco: Vegeta-Baby los vuelve a derrotar por la vía rápida (hay que reconocer que Vegeta da mucho juego en la franquicia cuando está poseído, ¿eh?). Vegeta-Baby también vence a Goku. Pero antes de que pueda matarlo, Kaito se lleva a nuestro héroe a su planeta, le “sacan” la cola a tirones montando un numerito bastante petardo en el que por supuesto interviene el vejete aquel que era maestro de los Kaio Shin, y entonces Goku se transforma en mono gigante dorado. Y es la caña; ya sabéis que estos monos gigantes no respetan ni a su madre. Sin embargo, Pan enseña una foto familiar a Goku, éste la reconoce y por alguna razón pasa de mono a Super Saiyajín de nivel 4, de aspecto ciertamente hortera, por cierto.
Mientras tanto, Baby ha usado las bolas del dragón para reconstruir una copia de su planeta natal Tsufur cerca de la Tierra. Esto es muy jodido, ya que, habiéndose utilizado las bolas, ¿cómo van a evitar ahora la destrucción de la Tierra? Cuando Goku regresa con el rabo puesto y la capacidad de SS 4, puede con Vegeta-Baby. Pero mientras tanto, Bulma, que estaba poseída, ha construido una máquina-lente con la que Vegeta puede transformarse también en un mono gigante algo mejorado. La balanza se vuelve a inclinar del lado del maloso customizado. Tras unas buenas zurras entre ellos, Kaito, que en esta serie está que se sale, se da cuenta de cómo se puede liberar a todos los esclavos del poder de Baby por medio de un agua mágica que hay en el Palacio de Dende. Una vez libres, Trunks, Songoanda y Goten, junto con Pan, ceden su energía a Goku, que corta el rabo a Vegeta. Baby sale del cuerpo del príncipe e intenta escapar al espacio pero Goku se lo carga de una manera inmisericorde. Fin de Baby.
Desafortunadamente, el destino de la Tierra está decidido y su población entera debe trasladarse al nuevo Tsufur antes del holocausto que se avecina. Piccolo, sin embargo, decide quedarse y morir en la explosión, debido al gran amor que profesa al planeta que le acogió. Estúpido… ¡La Tierra puede ser restaurada con las bolas del dragón pero él no puede ser resucitado por segunda vez! Se queda muerto, en el cielo.
Y dejaremos a Piccolo en el cielo de momento… hasta el próximo artículo.
Federico G. Witt, 2008
Las imágenes e ilustraciones se han tomado de diversas fuentes en Internet. Al igual que los personajes, son marcas registradas y la propiedad del copyright es de sus autores y editores. Su uso aquí es con fines meramente informativos.
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1. fanatico Escrito por octavio , el 29-11-2008 16:01 dragon ball z es una serie que me a dejado muy empresionado ademas de que tenemos a los super guerreros son goku, gohan, vegeta ect. en fin soy n un fanatico de ellos . soy su fan numero 1esta serie empezo en el año 90 ?
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