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Los 4400. Primera temporada Imprimir E-Mail
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Reseñas - Series de Televisión
Escrito por Hari Seldon   
martes, 02 de octubre de 2007

Un buen día aparece un extraño objeto en el cielo. Es grande y se dirige hacia nosotros a toda velocidad. El cometa —o lo que sea— va a colisionar con la Tierra y no da tiempo de avisar a la población.

Carátula del DVD de la primera temporada de Los 4400
  Todo ocurre muy rápido. El desastre supone la aniquilación total. Le sueltan unos misilazos desde China, Inglaterra, Rusia y EE.UU. (por cierto, los misiles llegan en cuestión de segundos, ja, ja) y que si quieres arroz, Catalina. El impacto es inminente. Pero, de repente, el bólido pega un frenazo y se posa suavemente en la costa Oeste de los EE.UU., muy cerca de Seatle. Los cuerpos de seguridad del estado acuden a ver qué está ocurriendo en el lugar en cuestión, a orillas de un lago, y entonces ven una luz brillante y mucha niebla. La luz se marcha y la niebla se disipa poco a poco, como si anduviera por allí David Copperfield; y, ¿qué aparece? Pues 4400 abducidos caminando con aspecto de "¿No estaba yo paseando al perro hace un momento en Helsinki?" Pues eso. Son cuatro mil cuatrocientas personas a las que se había dado por desaparecidas en algún momento durante los últimos sesenta años.

(No, no estaban los que estáis pensando. Ni el Nani, ni Anglés, ni el niño pintor ni ninguno de esos. Y entre los que acuden en primer lugar no se encontraban Paco Lobatón y los de ¿Quién sabe dónde?)

 

Cada uno de los abducidos recordaba haber visto una luz; lo siguiente era que estaban caminando al lado de otros cuatro mil trescientas noventa y nueve perfectos desconocidos a la orilla de un lago en el puñetero Estado de Washington, el sobaco derecho de los EE.UU. Y entre esas dos cosas, nada; como si acabasen de ver la luz que se los llevó. Tras una cuarentena de pocos días en la que sólo se demuestra que ni han enloquecido ni son portadores de gérmenes alienígenas (vaya chapuza de cuarentena, mon Dieu), les tienen que dejar libres, con la única condición de que se reporten cada tres meses o algo así. Poco después empiezan a ocurrir sucesos extraños, y es que resulta que los extraterrestres —o quien quiera que fueran los abductores— habían proporcionado poderes o capacidades especiales a los 4400. Por lo menos a algunos de ellos. Yo creo que a todos pero me da la impresión de que habrá que esperar a la tercera o cuarta temporadas para que se aclaren ése y otros aspectos turbios.

Los 4400 son devueltos en un lago cercano a Seatle
Esto no es Corea, ¿verdad?

El caso de los cuatro mil cuatrocientos (que en inglés supongo que serán cuarenta y cuatro cientos) lo lleva una agencia federal vinculada a la Seguridad Nacional llamada NTAC (Comité de Evaluación de Amenazas Nacionales). Y en particular asignan la investigación de forma permanente a los dos protagonistas principales de la serie, Tom Baldwin (Joel Gretsch, Taken) y Diana Skouris (Jacqueline McKenzie, ni su p… Ah, sí, creo que salía en Deep Blue Sea). Curiosamente, él es un agente especial muy intuitivo y ella es una científico muy racional. ¿No os recuerdan a nadie?

Bueno, pues ése es el comienzo de la serie, el punto de partida. El resto es seguir de forma continua lo que les va ocurriendo a partir de ese momento a unos pocos de los 4400.

La temporada no es muy larga. Consta de un episodio piloto largo, de hora y media más o menos, y otros cuatro capítulos más cortos, de unos cuarenta o cuarenta y cinco minutos cada uno. Esta temporada es de introducción. No es conclusiva ni deja todo explicado. Ahora estoy viendo la segunda y me da la impresión de que ésta estaba planeado que fuera la fetén, donde debía ocurrir la mayor parte del argumento y terminar todo. Sin embargo, sé que hay al menos dos más, por lo que no me extrañaría que, viendo el éxito, la CBS hubiera decidido no acabarla y continuara sacándole jugo hasta el agotamiento. Espero que no se llegue al hastío y a las vueltas y revueltas que —según dicen las malas lenguas— dan otras series, como Perdidos. Pero volvamos a la primera temporada de Los 4400. Sirve más que nada para presentar a los personajes y de paso enganchar al público (a pesar de los gazapos científicos, lo consigue).

Vamos con los demás personajes, pues, y a perfilar un poco el argumento.

Para empezar tenemos al sobrino del agente Tom Baldwin, Shawn Farrell (interpretado por un tal Patrick Flueger que tiene cara de ‘qué mal huele’), que fue abducido cuando estaba colegueando con su primo Kyle, el hijo de Tom, que quedó en coma tras el suceso. Esto significa que Tom se encuentra muy implicado emocionalmente con el asunto de los 4400. Shawn tiene un poder sensacional: puede curar cualquier dolencia, por incurable que ésta sea; incluso parece que puede devolver la vida —de forma transitoria— tras una muerte reciente. Pero esto no está claro. Dejemos que llegue la reseña de la segunda temporada para hablar de ello y no meter spoilers. Puede que sea otro gazapo o que forme parte importante de la trama, aún no lo sé y no quiero meter la gamba.

Luego tenemos a la pareja formada por Richard Tyler (Mahershalalhashbaz Ali) y Lily Moore Tyler (Laura Allen). Richard, negro, fue abducido cuando combatía en la guerra de Corea rodeado de blancos que le llegaron a maltratar. Eso ocurrió justo antes de la abducción, que recordemos que significa que cuando le ‘regresan’ en 2004 vienen a haber transcurrido cinco minutos en la mente de Richard y sesenta años en realidad. En el año 51 tenía una novia blanca, rubia para más señas, que resulta que era la abuela de Lily, también llamada Lily y viva imagen de la anterior (de hecho, la misma actriz interpreta a ambas Lilys). Lily-nieta está embarazada. No lo estaba antes de la abducción.

En tercer lugar tenemos a la niñita Maia Rutledge (Conchita Campbell). Es un personaje realmente entrañable y que me infunde muchísima ternura. Odio a las niñas que ponen el componente sentimental en una serie, pero cuando se trata de huerfanitas, la verdad, no sé si será que tengo una niña de dos años y que la pongo en el lugar del personaje y se me cae el alma a los pies, o qué. El caso es que esta niña me da una pena terrible. En primer lugar porque la abdujeron en los años 40 y no tiene a nadie; en segundo, porque el mundo ha cambiado de forma terrible, como ocurre en el caso de Richard; y además regresa con un poder que hace que la gente la rechace y que nadie la adopte: es capaz de ver el futuro. Y eso asusta, asusta mucho.

El otro 4400 que se convierte en parte fundamental del guión es Jordan Collier (Billy Campbell). Se trata de un ricachón que aparentemente vuelve sin poderes. Sin embargo, yo estoy convencido de que tiene un poder enorme aunque no muy conspicuo: posee el don del carisma, de convencer, de liderar y, lo que no es menos importante, de manipular a los demás, individualmente o en masa. Collier ya tenía ese don antes de su desaparición. De hecho ya queda claro desde el comienzo de la serie que probablemente todos tuvieran dones, que lo que habían hecho los putativos extraterrestres era acentuarlos, elevarlos hasta los máximos exponentes. Como decía, Collier ya tenía un imperio empresarial antes de ser abducido, pero es que tras su regreso se convierte en una de las personas más famosas del mundo. Lo que hace es organizar a los 4400 y, aprovechando el rechazo que la sociedad muestra por este colectivo, los acoge en su regazo y a la vez saca provecho de sus habilidades para hacerse aún más rico y famoso, aunque está claro que su objetivo es muchísimo más ambicioso. De momento crea un ghetto elitista. Me recuerda un poco a lo que ocurre en la serie de Los insomnes, de Nancy Kress (en menor escala, claro, aquí todo es cuestión de meses y a los guionistas, como en el caso de Héroes, no se les ha ocurrido que alguna de esas habilidades especiales sea poseer una gran inteligencia). Sus primeros objetivos son Shawn y el bebé que lleva Lily en su seno. Su modo de actuación es proporcionar a los 4400 trabajo y una vida en una zona residencial bastante guay. Desde el principio cae mal, o al menos el espectador sospecha que sus intereses no son los mismos que los de la Hermana Teresa de Calcuta; pero si se piensa bien… es un personaje muy, pero que muy creíble y lógico. Y, ya puestos, repito lo que dije en mi primera reseña de Héroes: ¿por qué no sacar provecho de un poder, talento o don especial? ¿Por qué ocultarlo? La sociedad se lo pone fácil a Collier. Muchos de los 4400 no ven ninguna opción que no pase por acudir a la Fundación Los 4400, dirigida y servida en bandeja por él.

Reparto de Los 4400, temporada 1
La niña es Maia. El resto, de izquierda a derecha: Kyle, Tom, Shawn, Collier, la agente Skouris, Richard y Lily

Y luego, en cada capítulo, aparece algún otro de los 4400 con poderes especiales. En algunos casos se trata de poderes ‘buenos’, pero en otras ocasiones la verdad es que esos poderes son una verdadera putada. Aquí es donde hay que ser más abierto y tolerante con la falta de rigor científico de la serie. Esperemos que mejore este aspecto en las siguientes temporadas porque, la verdad, el telespectador medio ya va sabiendo lo que es un cromosoma, y de ahí en adelante.

Caso aparte, pues no es un regresado, mención especial a Peter Coyote, que hace de jefazo de la pareja protagonista. No tiene un gran papel pero da una nota de excelencia a la serie.

En cinco capítulos no da tiempo a gran cosa. Ya he mencionado que esta temporada es una especie de introducción. Lo mejor está al final, por supuesto, y habrá que retomarlo cuando hablemos de la segunda. Pero ya tenemos sentadas las bases de lo que es una serie que puede dar muy buenos momentos al espectador. Han dejado bien introducido el plantel de personajes, establecido la trama, planteado los interrogantes —¿Quién o quiénes los abdujeron? ¿Por qué a cuatro mil cuatrocientos individuos y no a cuatro mil quinientos doce? ¿Por qué a esos 4400 precisamente? ¿Para qué los poderes? ¿Por qué hay poderes buenos y otros no tan deseables?— y, al final de la temporada, no diré cómo, nos han respondido a alguna de estas preguntas.

Si se obvian las patadas a la ciencia, que no afectan a la trama (me da la impresión de que me voy a hartar de decir esto en mis reseñas), Los 4400 es una serie muy entretenida y que engancha desde el primer momento.


Federico G. Witt, 2007


Imágenes propiedad de Paramount



Otras reseñas de series de TV (sin incluir las series animadas):
 



Lo que se habla sobre Los 4400 en la blogosfera: 



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