Inicio arrow Noticias arrow Ciencia y Sociedad arrow Neurociencias aplicadas a usos militares
Portal de Ciencia Ficción

Menú principal
Inicio
Artículos
Noticias
Novedades
Reseñas
Relatos y novelas
CiFipedia
Productos
Mapa del sitio
Productos
Libros
Merchandising
Películas y series
Utilidades
Buscar en este sitio
Foros
Suscríbete. Feeds
Webs de interés
Publica en este sitio
Enviar noticia
Descargas
Contacto
Quiénes somos
Términos y condiciones
Política de privacidad
Anúnciese con nosotros
Casa del libro: Gastos envío gratis
Advertisement

SINDÍCATE

RSS 2.0
 
Suscríbete con FeedBurner


COMPARTE ESTE ARTÍCULO

 

 
 
EDITORIALES COLABORADORAS
 
Logo de Alkubia
Logo de AJEC
Logo de Por la tangente
Logo de Parnaso
Logo de La Factoría de Ideas
Logo de VíaMagna
Logo de Neverland
Logo de Nowevolution
Logo de Ediciones Evohé
Estadísticas
OS: Linux n
PHP: 5.1.6
MySQL: 5.0.77
Hora: 01:48
Caching: Enabled
GZIP: Enabled
Usuarios: 277
Noticias: 3376
Enlaces: 196
Visitantes: 5393899

Directorios

Bienvenid@ a nuestro portal
Xblaster 468x60

Neurociencias aplicadas a usos militares Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 1
MaloBueno 
Noticias - Ciencia y Sociedad
Escrito por Hari Seldon   
lunes, 13 de octubre de 2008

Me parece un poco fuerte que la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. elabore un informe para el Departamento de Defensa como el que se resume aquí. No porque piensen hacer una especie de marines coloniales como los de Warhammer 40.000, que no parece que sea el caso (el asunto más bien parece ir por las neurociencias). En fin, es su academia de ciencias, no una ONG, aunque publiquen sus Proceedings (el famoso PNAS) y éstos sean una de las revistas científicas más reconocidas y con mayor índice de impacto del mundo.

Por otra parte, desde el punto de vista de la ciencia ficción, mola.

 

Las guerras del futuro se librarán en el cerebro

En un futuro no muy lejano, los soldados podrán manejar máquinas de ataque con su mente, usar fármacos para debilitar al enemigo o hacer imposible que sus prisioneros mientan en los interrogatorios. Éstas son sólo tres de las muchas predicciones que menciona el informe Neurociencia Cognitiva Emergente y Tecnologías Relacionadas, elaborado por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. para el Departamento de Defensa del país norteamericano.

FUENTE | Edición por notiweb de una noticia de Público (25/09/200)

 

El estudio recoge el estado de las investigaciones sobre el cerebro, sus cambios físicos o la relación de éstos con los estados psicológicos que determinan la conducta humana. También dibuja su posible evolución en los próximos 20 años. Por último, y esto lo que más interesa a los militares, mide el impacto de la neurociencia en la seguridad.

El trabajo, de 115 páginas, se centra en los tres ámbitos más prometedores y de mayor implicación militar: interfaz cerebro-máquina, fármacos cerebrales y neuroimagen funcional.

 
100.000 MILLONES DE NEURONAS

En los últimos 15 años se ha producido una gran convergencia entre el estudio del cerebro y su relación con la conducta, por un lado, y la informática y las tecnologías de la información, por otro. De hecho, como se dice en el informe, sin la moderna tecnología (potentes ordenadores, programas de simulación y redes) el estudio de un órgano que contiene 100.000 millones de neuronas -capaces, cada una de ellas, de establecer 50.000 conexiones o sinapsis-, sería imposible.

La base de un interfaz cerebro-máquina (BCI) es la captura de las emisiones de energía del cerebro con dispositivos. El método más conocido coloca electrodos sobre el cerebro. Gracias a la plasticidad de este órgano, con unas horas de entrenamiento el usuario puede realizar tareas sencillas sólo con pensarlo. Sin embargo, el estudio afirma que, hoy en día, los BCI existentes no aportan una ventaja comparativa al uso de las manos en el manejo de robots.

El uso militar de medicinas y drogas viene de antiguo. Pero los neurofármacos han despertado más de una fantasía en los militares. Dos son las líneas que más les interesan: medicamentos que mejoren las capacidades para el combate de sus hombres y aquellos compuestos que debiliten al enemigo.

En este ámbito, el informe da una gran importancia a la nanotecnología. Los procesos de miniaturización están abriendo nuevas formas de administrar medicinas y, en el futuro, podrían permitir superar la Barrera Sangre-Cerebro, un mecanismo que tiene el organismo para que sustancias neurotóxicas no pasen al tejido cerebral.

El trabajo es más extenso, y a la vez, escéptico, en el terreno de la neuroimagen funcional. Aunque existen una decena de formas de tomar imágenes del cerebro y sus cambios físicos, los autores dudan de que se pueda inferir pensamientos de la lectura de un escáner. La variabilidad cerebral a lo largo de la vida del sujeto, así como entre personas, hace inviable la creación de modelos globales.

Pero las objeciones más importantes son otras. Varios miembros del panel de expertos dudan de que se puedan comprender las relaciones entre la actividad cerebral y tareas específicas, estímulos y, en último término, la conducta humana. Además, los psicólogos conductuales defienden que el ambiente, la geografía y la cultura también moldean el cerebro.

Por último, se dedica un capítulo entero a recoger objeciones éticas: a medida que el uso militar de la neurociencia se vaya popularizando, puede desarrollarse una conciencia de rechazo, como pasó con las armas químicas y nucleares.
 

EL SUEÑO DE DETECTAR LA MENTIRA

 
Varias tecnologías de neuroimagen buscan la manera de leer la mente

En el futuro, la lectura continua y en tiempo real de los resultados de escáneres cerebrales podrían ayudar en determinadas labores de inteligencia con enemigos capturados. Por otro lado, un mejor conocimiento del cerebro de los soldados facilitaría el desarrollo de nuevas técnicas de adiestramiento, aumentando su capacidad de aprendizaje y su memoria.

Uno de los temas más estudiados es el de la detección de la falsedad y la ocultación de información. William Marston, el padre del polígrafo, cree que hay una única respuesta fisiológica durante la mentira (en forma de aumento de la presión sanguínea, ritmo de la respiración y actividad eléctrica en la dermis).

Sin embargo, los neurólogos especializados en este campo rechazan esa visión tan reduccionista. Por eso, las distintas técnicas de recogida de imágenes de la actividad cerebral (electroencefalografía, resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones...) tienen aún difícil saber si alguien está mintiendo.

 
Las prótesis cerebrales convertirán a los soldados en ciborgs

Aunque según el informe del Gobierno de EE.UU. es improbable el modelado del cerebro en las próximas dos décadas, no es descabellado que sí lo sean algunos de sus subsistemas. Esto podría permitir la creación de sistemas que, a modo de prótesis, asistieran al cerebro, suministrándole información de diferentes bases de datos en tiempo real.

El avance en la nanociencia y la nanotecnología ya empieza a permitir la fabricación de sensores magnéticos casi microscópicos, que servirían para hacer mapas de alta resolución de la zona de combate. También posibilitaría a los soldados portar nanodispositivos de combate. En sentido inverso, la informática fisiomimética dotará de inteligencia artificial a las máquinas. Robots y sistemas podrían realizar tareas sencillas pero de bajo riesgo para las tropas que entren en combate.

Por último, los interfaces hombre-máquina para el control de sistemas de armas harán posible el manejo de vehículos no tripulados y de armamento con el cerebro.

 
Los fármacos mejorarán a los combatientes y debilitarán al enemigo

En medio de gran debate ético sobre sus usos futuros, los autores del estudio hacen un listado de fármacos potencialmente útiles en el ámbito de la inteligencia y la guerra.

Los opiáceos en forma de aerosol, como el fentanil, usado por los rusos durante el secuestro del teatro Dubrovka por un comando checheno, se han confirmado como un excelente incapacitante que provoca narcolepsia repentina. Aunque como ya ocurría con la mayoría de las armas químicas, estas drogas no letales tienen el problema de su difícil propagación, así como de lo indiscriminado de sus efectos.

Por otro lado, se habla de algunas medicinas que se usan en la actualidad para tratar desórdenes psiquiátricos, pero que, administradas a personas sanas, pueden tener el efecto de aumentar determinadas capacidades de los soldados. Compuestos como el modafinil, el propranolol o el metilfenidato favorecen aspectos como la atención, el aprendizaje o la capacidad de retentiva.

Autor:   Miguel Ángel Criado

 


 

Temas relacionados:

 

 


Add as favourites (1) | Cite este artículo en su sitio | Views: 680

  Sea el primero en comentar el artículo
RSS de los comentarios

Escribir Comentario
  • Por favor, mantenga el tópico de los mensajes en relevancia con el tema del artículo.
  • Lenguaje inapropiado será borrado.
  • Por favor, no use los comentarios para promocionar su sitio, ese tipo de mensajes serán removidos.
  • Aségurse de *Recargar* la página para mostrar un nuevo código de seguridad antes de cliquear 'Enviar', en caso de haber ingresado un código incorrecto.
Nombre:
E-mail
Sitio Web
Título:
BBCode:Web AddressEmail AddressBold TextItalic TextUnderlined TextQuoteCodeOpen ListList ItemClose List
Comentario:



Código:* Code
I wish being prevented by email of the comments which will follow

Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6
AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com
All right reserved

 
< Anterior   Siguiente >

Usuarios





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
Hay 27 invitados en línea

Advertisement