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Breve historia de la carrera espacial Imprimir E-Mail
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Artículos - Ciencia y Sociedad
Escrito por Hari Seldon   
martes, 30 de octubre de 2007

Estamos en el año del 50 aniversario del 'bip-bip' del Sputnik. He estado buscando algún artículo que recopile brevemente la historia de la carrera espacial. Éste me ha gustado.


Astronáutica desde hace 50 años

El día 4 de octubre se cumplen 50 años del lanzamiento del Sputnik. Pedro Sanz-Aránguez, catedrático del Departamento de Vehículos Aeroespaciales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid rememora este hecho con datos históricos, aporta su opinión acerca de lo que la Universidad hace en materia aeroespacial en una reflexión que cierra con una pregunta abierta para el lector.

FUENTE | UPM - mi+d (4/10/07)
Sputnik
 
En la década de los cincuenta los términos astronáutica, satélite artificial, cohete lanzador, tenían en todo el mundo, para los no profesionales del ramo, un vago sentido de amateurismo y ciencia ficción, cuando no de arcano secreto militar.

Fue el 4 de octubre de 1957, con la puesta en órbita del Sputnik 1, cuando el gran público se enteró de que esos conceptos tenían un sentido real y que había muchas personas que se dedicaban profesionalmente a ellos. Y en el mundo técnico el impacto no fue menor, en USA, por ejemplo, la reacción fue tal que originó nada más y nada menos que la creación de la NASA (julio 1958).

Además, en aquella época de tensa guerra fría, la señal emitida de forma continua por ese satélite, detectada en forma de un pitido intermitente, pareció a muchos como un "saludo" amistoso de los rusos, no exento de cierta sorna. Parece que ese saludo espacial relajaba algo la tensión existente y de hecho, durante los largos años de guerra fría entre Occidente y la URSS, fueron los contactos técnicos espaciales civiles los que abrieron, en muchos casos, un paréntesis en la situación de confrontación.

La carrera espacial se abrió ahora al conocimiento público, inicialmente con ventaja rusa: la perra Laika el 3 de noviembre 1957; el primer satélite americano, el Explorer 1, no llegó hasta el 31 de enero de 1958; Yuri Gagarin en 1961; John Glen en 1962; la sonda Luna 9, primer alunizaje suave, en 1966; el vehículo Apolo-11 con el primer hombre en la Luna el 16 de julio de 1969. Con este hito, el liderazgo de la carrera pasó ya a Norteamérica.

Y el progreso continuó en las décadas siguientes. Las naves interplanetarias de USA, Rusia y Europa sobrevolaban o impactaban en planetas hasta llegar a depositar un vehículo automático de superficie en Marte (Pathfinder en julio 1997). Se desarrolló un lanzador cuasi-recuperable, el Space Shutle (abril 1981), y se integran grandes estaciones espaciales en órbita como la actual Internacional Space Station (ISS). Esta estación es el mejor ejemplo de la colaboración espacial USA-Rusia-Europa que se creyó comenzar a vislumbrar con el Sputnik 1, muy anterior a la Perestroika.

¿Y España?, ¿qué hacía y ha hecho desde 1957? Seguramente bastante más de lo que muchos creen pero bastante menos de lo que podía.

En 1957 en España, como en la mayoría de los países de nuestro entorno aparte de los grandes, las actividades en temas espaciales eran muy reducidas. Sin embargo poco después de ese año, algunas personas muy motivadas y preparadas del Ejercito del Aire, el INTA y de la Asociación Española de Astronáutica, consiguieron promover la integración de España en el organismo espacial europeo COPERS (1960), que se transformó en ESRO (1964) y finalmente en la ESA (1975).

En paralelo con la constitución de ESRO, se creó en España la Comisión Nacional de Investigación del Espacio (CONIE), que con dos planes nacionales desde 1964 a 1974 y con el INTA como su Organismo Tecnológico, permitió que se consiguieran los principales hitos espaciales propuestos: una base de lanzamiento de cohetes de sondeo en Huelva (Arenosillo. 1967)), unos cohetes de sondeo para investigación ionosférica como el INTA-255 con 150 Km. de apogeo (1969) y el INTA-300 que alcazaba una altura de 300 Km (1974) y el satélite INTASAT lanzado el 15 de noviembre de 1974 en un cohete Delta.
  Sputnik

Por otra parte la industria que, en un principio, no tenía capacidad técnica ni de gestión para absorber todos los retornos de ESRO, se fue adaptando con bastante rapidez hasta llegar al estado actual en que de hecho obtiene en contratos de ESA mas que el máximo retorno teórico.

Después de 1974 (la CONIE fue disuelta en 1986, pasando al Misterio de Industria sus responsabilidades), los principales hitos institucionales fueron: el primer HISPASAT, encargado a Matra (1990), el UPM-SAT (UPM 1995), los MINISAT y NANOSAT 1 del INTA (1997 y 2004), el ISTAR (Defensa 2005). Se están desarrollando ahora los satélites MICROSAT 1 y NANOSAT 2 del INTA y ya se ha lanzado un importante Programa Nacional de Observación de la Tierra.

Las anteriores realizaciones han sido buenas técnicamente, pero han resultado escasas e inconexas, presentándose grandes lagunas sin hitos. Es muy posible que los culpables de eso quizás sean, en mayor medida que la carencia económica, la falta de constancia y de organización, típicos pecados nacionales.

Sin embargo, lo que mas extraña en la anterior relación es la escasa representación de la Universidad española precisamente en un área de alta tecnología y de continua innovación. A excepción del UPM-SAT que representó un muy loable esfuerzo pero sin continuidad, la participación universitaria en el espacio se ha limitado a desarrollos teóricos y a alguna experiencia científica, pero no ha presentado realizaciones prácticas de importancia.

Causa verdadera admiración, y envidia, la posición tan relevante de organismos universitarios como el CALTECH en los programas de exploración espacial, el MIT en los programas de guiado y control de misiles y lanzadores, la Universidad de Surrey que es referencia internacional en diseño y desarrollo de satélites pequeños y tantos otros.

Posiblemente un factor influyente puede haber sido que la idea clásica, muy generalizada aun entre propios y extraños, de que la investigación de la Universidad técnica debe dedicarse principalmente a resolver los grandes problemas teóricos, prevaleciese en España sobre la más moderna que mantiene que la investigación de mayor validez en ingeniería es la que incluye aplicaciones prácticas innovadoras.

Naturalmente, para intentar realizar innovaciones prácticas en la ingeniería espacial, con su alto nivel tecnológico y coste económico, no se puede contar únicamente con los limitados proyectos que algunos pequeños, aunque animosos, grupos de profesores realizan con pocos medios y casi sin conexión con las realizaciones espaciales institucionales o industriales.

Se podría llegar a situaciones similares a las de las universidades mencionadas, naturalmente al nivel que se pueda permitir en España, si de una manera institucionalizada se diera entrada a la Universidad, en colaboración con la industria o en términos de competencia donde sea necesario, en los programas espaciales nacionales como un cliente normal de los Ministerios de Industria y Defensa, generadores de los programas, y con el Ministerio de Educación proporcionando la infraestructura y el entorno de gestión apropiados.

Después de mirar a la historia del desarrollo espacial desde hace 50 años, ¿se puede prever lo que se alcanzará dentro de otros 50? Es seguro que los lanzadores llegarán a ser totalmente reutilizables, y es seguro que grandes bases en órbita facilitarán el que la exploración espacial continúe ampliando sus límites. Pero ¿qué pasará con los vuelos tripulados? Se visitarán planetas pero, aunque la humanidad está acostumbrada a superar "barreras" tecnológicas, sus viajes espaciales estarán limitados por la barrera del tiempo que no podrá superar ¿o sí?
 
 

Autor: Pedro Sanz-Aránguez





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