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Se inicia aquí la segunda temporada de Alcoi Zombie City. Vuelven a verse las caras el melenudo Fede y la pareja de chavales que intentan cazarlo. Además, en este capítulo, breve pero intenso, se comienzan a desvelar algunos detalles que resultan claves para la trama de toda la historia.
ALCOI ZOMBIE CITY
-Capítulo 8 (2ª temporada)- Made in hell Spain (Terroristas)
Sangre. Roja. Oscura. Sangre... Fede está de rodillas; se pasa las manos por la cara, por el alborotado pelo, y se mancha todo de bermellón. Ahora su rostro está desencajado y muestra la locura del cansancio. Mira fijamente el enorme bloque lleno de restos pegajosos con el que ha machacado la cabeza del muchacho.
Le ha pillado por la espalda y no ha tenido ni la más mínima piedad. Su cuerpo, inerte, ahora está medio encajado en un agujero y solo se le ven las piernas. Patética visión.
Ya se ha cargado a uno de ellos. Ahora le toca el turno al otro hijo de puta. Echa una risotada, mientras el regusto de la sangre va llegando a sus labios; pero entonces algo que había ocultado muy bien en lo más hondo de su cráneo se ha presenta sin avisar en la superficie de su memoria. Son desagradables recuerdos. Al final tenían que llegar, la escapatoria tan solo era por tiempo limitado. Llora cuando se acuerda del búnker secreto en el que trabajaba. Él era el jefe del proyecto. El científico deslumbrante. Trabajaba para el gobierno en un importante proyecto, el D-PRECOG... Desarrollo precognitivo aplicado al campo de la guerra. Necesitaban a alguien ambicioso y sin prejuicios, una mente clarividente y decidida. Fede había cumplido a la perfección con todos los requisitos. Sí. Y ahora soy una gran mierda que se arrastra y rapiña carne humana, piensa irónicamente; y además soy el culpable de todo. Ya no lo puede negar más. Ahora tan solo puede llorar desesperado. ¡Ya basta!, se grita a sí mismo. ¡Ya basta! ¡Ya! Consigue bloquear la batería de reminiscencias que amenazaban con desarticularle.
Y cuando logra centrar su convulsa mente y su vista se aclara, tiene al otro muchacho frente a él. Ha llegado, de improviso, sin hacer el menor ruido, y le ha sorprendido. Por unos momentos cree tener ante sí a la encapuchada Muerte. Luego, el chico le ataca blandiendo un grueso palo y él intenta levantarse; pero recibe un golpe en la cabeza que le hace desmoronarse. En el suelo, aturdido, ve una sombra alargada que asciende y, cuando se prepara para bajar, Fede reacciona rodando por el suelo instantes antes de que la vara golpee contra tierra. Después, tantea con la mano hasta que da con un canto puntiagudo. No se lo piensa y, con todas sus fuerzas, se lo tira al muchacho. El impacto alcanza a éste en el brazo y, dolorido, deja caer el grueso palo al suelo. ¿Qué? ¿Gritas, eh?, le desafía Fede y coge otra piedra y la lanza con todas sus ganas; pero esta vez el chico es más listo, la esquiva y a continuación es él el que agarra un cascote de hormigón y, tomando impulso, lo arroja. Fede no puede evitarlo y se lleva un trastazo muy lastimoso en el costado.
La situación es crítica. Fede se levanta y ambos se quedan mirándose fijamente y jadeando, con los ojos torcidos. Están al límite. Entonces se escuchan gritos. Son terribles alaridos. ¡Los pies del muchacho que estaba muerto se mueven! ¡Está pataleando!
No puede ser, piensa Fede. El otro muchacho se queda mirando, sorprendido. Los rugidos no cesan, son cada vez más guturales. ¡Cojones! Él... él... Ha salido del agujero lanzando espumarajos y tambaleante, con restos de cráneo cayéndole. Es un puto muerto viviente.
—¿Epi? —le pregunta sorprendido el chico al que fuera su compañero.
El zombi se le hecha encima sin tiempo para reaccionar, el muy bastardo se ha movido más rápido de lo que podría preverse. La alimaña le ha agarrado por el cuello y después, con un movimiento brusco, ha tirado hacia arriba y le ha arrancado la cabeza de cuajo. El cuerpo decapitado, echando borbotones de sangre, ha caminado unos pasos y después se ha desplomado en el suelo polvoriento.
¡Lo que faltaba! Mientras el engendro dentellea la testa, produciendo repugnantes sonidos, Fede busca una piedra para defenderse. Una grande, una enorme. ¡La más grande! Pero el zombi le ha visto de reojo. Apretando la mandíbula, suelta un aullido furioso y a continuación le lanza la cabeza mordisqueada.
El amasijo sanguinolento le da directamente en el rostro; su visión se enturbia, cruzada por fogonazos, y a continuación le sobreviene el pavor. Se ha quedado medio ciego momentáneamente y los alaridos quebrados del hijo puta se acercan. Fede da golpes con sus puños al aire, intenta defenderse como puede y tiene un subidón de adrenalina en aquel momento. También grita como loco. ¿Dónde estás? ¡Dónde estás! ¡Montón de mierda! Una ráfaga de mal olor le llega de improviso. ¡Ahhhh! Es el preámbulo a un mordisco que recibe directamente en el brazo y a la vez, su visión retorna de golpe.
Tiene al decrépito zombi enganchado y no tiene la intención de soltarse de su carne. ¡Ahhhhh! Desesperado suelta un manotazo y se lleva la mitad de la blanda cabeza machacada del muerto viviente, pero éste no ceja y muerde más fuerte aún. ¡Ahhhh! Le vuelve a dar otro puñetazo y esta vez se lleva casi todo lo que le queda de cabeza al hijo de puta. Pero un trozo de su boca sigue intacta... y con vida... y sus dientes siguen empeñados en dar bocados. Fede intenta deshacerse de él, zarandeándolo hacia un lado, hacia otro. El zombi sigue como una lapa. De nuevo hacia un lado. ¡Ahhhh! De nuevo hacia el otro. Aquello no quiere soltarle. Lo vuelve a sacudir con más fuerza y entonces, al fin, consigue que tropiece con un montón de escombros y sus dientes sueltan el brazo malherido al tiempo que cae como una especie de marioneta desarticulada
Fede está muy, pero que muy cabreado. Recoge de los escombros la larga vara y enojado va a por la miserable criatura. Su cara es insania pura coloreada de rojo turbio. El zombi tiembla en el suelo con convulsiones, mientras él se sube a su espalda y a continuación, sin piedad, (¿piedad, eso qué coño es?), se ensaña a golpes indiscriminados. ¡Uno menos!
Después, mientras descarga su furia, llega la pregunta del millón: ¿por qué ha resucitado el malnacido éste? La respuesta viene a través de la iluminación de una risotada diabólica. ¿Por qué? ¿Que por qué? Acelera los golpes más aún contra el flácido cuerpo de la alimaña. ¡Que por qué!, grita; ¡por culpa de mi sangre! Carlos Daminsky, 2008
 Esta obra se ha publicado en el Portal de Ciencia Ficción bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España.
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1. Escrito por
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, el 16-03-2009 13:43 hola, es realmente entretenida esta historia tuya! tiene acción y es original. Yo también he escrito algunos relatos breves. Me gustaría mandarte alguno para que le eches un vistazo, te parece bien? Voy a necesitar que me digas tu email Suerte y hasta pronto! |
2. Escrito por
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, el 16-03-2009 18:46 Salutes Joquin Muchas gracias por tu apoyo. Mi email para contactar es el siguiente;
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Daminsky |
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