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Los beneficios que nos ha proporcionado la la carrera espacial no son exclusivamente científicos. No sólo ha mejorado nuestra comprensión de la naturaleza y del cosmos, también hemos sacado provecho directo, en nuestra vida cotidiana, de la tecnología desarrollada para conquista del espacio. En este artículo de ABC nos lo cuentan. Llegaron del espacio Bienvenidos al espacio. O quizá sea mejor decir «bienvenido sea el espacio», habida cuenta de la cantidad de beneficios que su hasta ahora tímida conquista nos está reportando aquí, en la Tierra. FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. 17/03/2009
Puede que la mayoría de las personas no sean conscientes de ello, pero muchas de las pequeñas (y grandes) comodidades de las que disfruta hoy cualquier ciudadano fueron ideadas y desarrolladas para hacer algo más llevadera la vida de los astronautas mientras permanecen «ahí fuera».
Por no hablar de las tecnologías que, desde la medicina a las comunicaciones, la física de materiales, la microelectrónica o la investigación médica, se perfeccionaron para ser utilizadas en órbita, incluso en otros planetas, y terminaron por cambiar los hábitos y las vidas cotidianas de millones y millones de terrícolas.
Desde los teléfonos móviles a los pañales, los taladros sin cables, los bolígrafos que escriben boca arriba, los cristales que no se arañan, los materiales ignífugos, el plástico, los equipos médicos portátiles, las baterías de litio... Sólo la Oficina de Transferencia Tecnológica NASA tiene una lista de casi cuarenta mil entradas. Cada una de ellas responde a una patente «transferida» a la sociedad civil y procedente de alguna de las incontables disciplinas que forman parte de la investigación espacial. La Agencia Espacial Europea, la japonesa, la rusa y todas las demás también cuentan con sus propios departamentos de transferencia de tecnologías que, de hecho, se han convertido en una importante fuente de ingresos para todas ellas.
TECNOLOGÍA ÚTIL
Para todos los que se preguntan para qué sirve la carrera espacial, o para los que piensan que es absurdo gastar dinero en las estrellas cuando hay tantos problemas aquí, en la Tierra, vaya esta frase de Einstein: «¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido bien a utilizarla».
Lo cierto es, en un gran número de campos, que la tecnología que hoy permite a los humanos vivir y permanecer en el espacio ha significado, desde el principio, el desarrollo de una larga serie de mejoras que han sido aplicadas después a nuestra vida cotidiana. El resultado es que usamos a diario, sin apenas darnos cuenta, tecnología espacial. Vienen aquí, como muestra, apenas un puñado de ejemplos.
VIDA COTIDIANA
Quizá sea en casa donde está la parte más visible y representativa de lo que recibimos del espacio. La lista de objetos y dispositivos de todo tipo es aquí realmente interminable. La investigación sobre trajes espaciales, en cuyo interior los astronautas deben permanecer a menudo durante largo tiempo, llevó al desarrollo de tejidos muy absorbentes y de polvos capaces de convertir la orina en gel. Ambas cosas, unidas, dieron lugar a los pañales desechables y a las compresas que hoy usan millones de bebés y mujeres en todo el mundo.
Otras características de esos mismos trajes ayudaron, también, a diseñar los atuendos de pilotos de carreras y de aviones de combate, bomberos y submarinistas. El velcro, por ejemplo, fue ideado para no tener que desabrochar botones o abrir bolsas con unos guantes que impiden los movimientos de los dedos.
El desarrollo de plásticos y vidrios especialmente resistentes, usados en los cascos de los astronautas y las cabinas de las naves tripuladas, llevaron al desarrollo, aquí abajo, de cristales irrompibles para bancos y joyerías, gafas y lentillas que no se rayan o cascos ligeros y resistentes que usan los miembros de todas las fuerzas de seguridad del planeta.
Otro ejemplo son las herramientas eléctricas portátiles, comunes en cualquier ferretería, y que proceden de una contrata que Black & Decker obtuvo de la NASA para desarrollar herramientas que no tuvieran que enchufarse y que pudieran ser utilizadas para tomar muestras en la Luna. Detectores de humo, filtros de agua y potabilizadoras portátiles también tienen su origen en desarrollos pensados para ser usados en órbita.
EN LA COCINA Y EL BAÑO
En millones de cocinas de la Tierra, las huellas de la investigación espacial son visibles en forma de hornos de microondas o bolsas herméticas para conservar los alimentos en el congelador. En el baño, las toallitas húmedas, creadas para facilitar la higiene de los astronautas sin necesidad de consumir agua, son otro ejemplo común de transferencia de tecnología.
Igual que lo son los bolígrafos que pueden escribir en cualquier dirección, incluso boca arriba, algo muy útil cuando uno se mueve en ingravidez, y que funcionan gracias a una microbomba que impulsa la tinta al presionar la punta sobre cualquier superficie. Tecnología que, por cierto, también se utiliza en los pequeños infusores que garantizan el suministro constante de medicamentos al organismo, o de insulina a los diabéticos.
SALUD
Cuando está en el espacio, en situación de ingravidez, el cuerpo humano experimenta cambios que pueden afectar al funcionamiento normal de músculos y órganos. Eso ha obligado a desarrollar técnicas y aparatos de diagnóstico que hoy son comunes en la mayoría de los hospitales.
El primero de ellos los medidores de densidad ósea o muscular, o el termómetro por infrarrojos, que facilitan la temperatura corporal en sólo dos segundos a través del oído, o los nuevos marcapasos, capaces de recibir señales desde un dispositivo externo usando la misma tecnología de comunicación de los satélites.
Las técnicas de diagnóstico por imágenes y las resonancias magnéticas proceden de un sistema ideado por la NASA en los sesenta para analizar fotografías por medio de ordenadores y revelar detalles difíciles de percibir a simple vista. Igual que brazos y piernas artificiales, ampliamente utilizados como prótesis ortopédicas, cuyo origen se encuentra en los brazos robóticos desarrollados para hacer frente a la necesidad de manipular objetos del exterior sin tener que abandonar la seguridad de las cabinas o cápsulas.
DEL ESPACIO AL QUIRÓFANO
Del espacio llega también el láser, que ha pasado de instrumento para medir la distancia de las estrellas a todo un abanico de aplicaciones terapéuticas. Los propios controles de asepsia y esterilización que hoy se aplican en hospitales y laboratorios proceden de los estrictos protocolos diseñados para evitar que las misiones espaciales trajeran a la Tierra algún microorganismo desconocido y peligroso.
La informática y las comunicaciones tampoco serían lo que son sin el impulso constante de la investigación espacial, que desde hace décadas lucha por conseguir baterías más duraderas, equipos más pequeños y discos de memoria compactos que permitan almacenar grandes cantidades de datos e imágenes. Alimentos precocinados, vitaminas en píldoras... todo ello, sin excepción, llegado directamente del espacio...
Autor: José Manuel Nieves
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