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He leído: Kadingir. El cetro de Zink - Joan Llongueras y Mercè Masnou Imprimir E-Mail
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Reseñas - Libros
Escrito por Hari Seldon   
viernes, 23 de noviembre de 2007

Cuando recibimos noticias de que Roca Editorial iba a lanzar, dentro de su colección Roca Junior, la segunda novela de una serie que estaba triunfando y que vendía los ejemplares como churros, en seguida nos preguntamos si sería de nuestro interés. La serie se conoce como Crónicas de Kadingir y tanto la sinopsis de la primera entrega, El cetro de Zink, proporcionada por la editorial —que as usual es una transcripción literal del texto que parece en la contraportada— como la información de la web oficial de la saga no nos revelaron gran cosa sobre el argumento.

Kadingir. El cetro de Zink
  Entonces Reverenda Madre escribió a los autores —Mercè Masnou y Joan Llongueras— y éstos nos contestaron amablemente resumiendo con gran detalle la trama del principio de la serie (los dos primeros volúmenes, para entendernos). Y nos quedó clarísimo. Era blanco y venía en botella. Así que les pedimos unos ejemplares y ahora he terminado de leer el primer libro, que es el que comento en este artículo.

La encuadernación es excelente, en tapa dura con solapas, y al comenzar a leerlo llaman la atención dos cosas: 1) por el lado incómodo, es de los que llevan la paginación en el margen, un lugar al que no estoy acostumbrado; y 2) las atractivas ilustraciones de Enrique Corominas, repartidas adecuadamente, adornan y ayudan al lector sin entorpecer la narración.

Creo que, ahora que el segundo libro ya lleva desde el verano en las estanterías de las tiendas, Mercè y Joan no se enfadarán demasiado si os resumo el núcleo central de lo que es el universo que han creado para la saga; excluyendo, por precaución y porque eso irá en la reseña que haga del siguiente volumen, El Señor de Zapp, los asuntos que no aparezcan en El cetro de Zink, claro.

Tampoco daré demasiados detalles; para eso lo mejor es leerse el libro, que es mucho más divertido que cualquier reseña.

  

El planeta Ki está ubicado en una dimensión paralela a la Tierra. Sus habitantes son de seis razas distintas, evolucionadas respectivamente a partir de seis animales (mono, águila, delfín, lagarto, salamandra y tigre). La raza evolucionada del mono, los zitis, entró en contacto con la Tierra hace miles de años al descubrir los portales interdimensionales y la forma de acceder a ellos mediante la tecnología Kadingir, que da título a la serie.

La razón de establecerse este contacto entre Ki y la Tierra no es gratuita. El planeta Ki, que orbita entre dos soles —Utu y Kili— estaba padeciendo un desgaste considerable y la civilización ziti se planteó que quizá fuera mejor buscar alguna alternativa por si no hallaban una solución a ese grave problema. Al descubrir los portales interdimensionales y conseguir trasladarse a placer de Ki a la Tierra y de la Tierra a Ki, muchos zitis decidieron pasar a vivir a nuestro planeta —el último censo oficial nos revela que son unos cuantos millones los que habitan ente nosotros, camuflados perfectamente entre la población terrícola nativa—. El problema del desgaste de Ki se solucionó encerrándolo en una especie de burbuja formada por un campo de fuerza. Esto dio lugar a su sobrenombre de ‘el planeta burbuja’.

Los kiítas, sin llegar —ni mucho menos— a la altura de la civilización que les precedió, están muy evolucionados a nivel tecnológico. Los zitis en ocasiones utilizan la Tierra como campo de pruebas de algunos de sus inventos (automóviles, lavadoras, etc.) y cuando los han desarrollado lo suficiente los implantan en Ki.

La mente de los kiítas trabaja en tres planos; y dentro de cada uno hay niveles; y cada raza tiene cierta capacidad para acceder a más o menos niveles que las otras razas en determinados planos. Estos tres planos son:
 
  • El plano conceptual, que recoge las habilidades de conocimiento y permite saber qué y cómo son las cosas, hechos históricos referentes al planeta, etc. Básicamente permite adquirir conocimientos sin estudiar.
  • El plano sensorial, que sirve para saber qué siente el propio planeta Ki —una versión de la Hipótesis Gaia—, tanto a nivel físico como emocional, hasta el punto que se puede llegar a presenciar qué está ocurriendo en un determinado momento en una zona en particular. Es decir, hay una especie de mente o conciencia colectiva planetaria similar a la que planteó en su día Asimov en un episodio de la trilogía de La Fundación.
  • El plano mental, que permite saber cómo te ven los demás, qué imagen tienen de ti, lo que piensan, etc. Un buen asunto si vas a someterte a una entrevista, o si eres gobernante.

El futuro líder de cada raza deberá —y estará dotado de aptitudes para ello, por nacimiento— adquirir los niveles superiores en cada plano… si consigue superar las tres pruebas a que es sometido en la Cueva del Oráculo.

Y una vez visto por encima —muy por encima— la ambientación del universo Kadingir, podemos abordar el hilo de la narración de El cetro de Zink, el relato que podríamos decir que constituye la historia principal. El resto, todos los elementos que hemos resumido y muchos otros, se van introduciendo de una forma muy inteligente y amena a medida que transcurre la aventura de Ishtar, la protagonista, que, por tanto, va descubriendo todo al mismo tiempo que lo hace el lector.

Ishtar es una niña de once años. Te la presentan como “una niña dotada de gran imaginación, poco sentido del ridículo y un humor de lo más irreverente, hija de una pareja de artistas bohemios”. Os diré que a mí me ha caído fatal, la pobre. Es la típica niña inaguantable que está muy bien para protagonizar una novela pero que es mejor que se quede ahí. El caso es que está próxima, sin saberlo, a heredar el trono de reina de los zitis, cuya soberana actual es su abuela, que es apresada por los malos nada más comenzar este primer libro de la saga.

El jefe de los malos es un tal Usumgal, Señor de Zapp y rey de los musgadurs (reptiles), que con la colaboración de una escisión terrorista de los tidnums (leones) pretende complicar la toma de posesión de Ishtar. Ésta, por si fuera poco, deberá superar las tres pruebas para heredar el legado. Y es en ese punto donde querrá intervenir Usumgal, que ya había fallado en sus anteriores intentos de dominación, usurpación, invasión, traición… y ahí sigue, complicándoles la vida al resto de los kiítas, a pesar de estar rodeado de ineptos. Sus ejércitos, numerosísimos y bien equipados, dotados de una disciplina espartana, son absolutamente ineficaces contra la valentía, la honradez, la amistad y el resto de valores positivos de cualquier sociedad que se precie, incluyendo las kiítas (excepto tal vez la musgadur, aunque con excepciones). Es, en definitiva, el típico Señor del Mal, y cae en los errores de todos los Señores del Mal, incluyendo ser propietario de una dosis importante de mala suerte.

Ishtar tendrá varios compañeros que la llevarán en volandas. Para empezar está Nakki, el prudente y templado gran consejero —pobre hombre, tener que educar y aguantar a esa niñita tan… especial—. Luego tenemos a Galam, científico e inventor hedonista que sólo quiere tomarse un chocolate caliente, no verse envuelto en intrigas y conspiraciones. A continuación citaremos a la alada y voluntariosa Ullah, antítesis de Galam o Nakki y más del tipo de la propia Ishtar o de Nimur, rey de los tidnums (leones), otro gran amigo —y veremos en el futuro si algo más— de nuestra protagonista. Para terminar, no olvidemos a Zuk, gran consejero de la raza que ha evolucionado a partir de los delfines; ni a Golik, musgadur que es como una especie de Han Solo, individualista y no dado a ñoñerías pero que en los momentos indicados aparece, nadie sabe cómo ni de dónde, y soluciona la papeleta. Este grupo, a modo de singular y variopinta ‘comunidad del anillo’, deberá lograr rescatar a la abuelita de Ishtar. También, mientras tanto, entre todos instruirán a nuestra querida niñita para que alcance los suficientes niveles en los tres planos de conocimiento y así pueda ser proclamada reina de los zitis. Pero eso no es todo, puesto que el grupo tendrá que desbaratar el resto de planes de nuestro buen amigo Usumgal. ¿Conseguirán todo esto? A lo mejor hay sorpresas.

El universo creado a cuatro manos por Masnou y Llongueras es lo suficientemente rico y está lo bastante bien trabado como para que de él salga una saga que dure mucho tiempo. Parece que la intención es conseguir sacar una novela por año (más o menos) y, desde luego, si sus otras actividades se lo permiten, tendremos bastantes números de Kadingir.

El libro está escrito en tiempo presente y de un modo muy directo, con muchos diálogos. El lenguaje es sencillo, asequible para cualquier público. Desde luego, por este motivo y por la forma de tratar los personajes y de plantear la acción, su clasificación de ‘junior’ es obvia y correcta. Esto no quiere decir que no tenga otras lecturas; en cualquier caso el lector va a disfrutar de un libro de aventuras, fantasía y, por supuesto, ciencia ficción soft, muy soft; tan soft que es de esos libros que nadie encontrará en las estanterías de este género sino en las de fantasía o narrativa juvenil.

Esta novela es de las que yo, como padre, vería lógico que se pudiera recomendar perfectamente como lectura en institutos y colegios, puesto que tiene lo necesario para extraer de ella comentarios de texto y otros ejercicios y al mismo tiempo es divertida, por lo que los jóvenes disfrutarán y se engancharán hasta la última página sin renegar de ‘ese tostón que nos tenemos que leer para aprobar’ o de ‘esa ñoñería que ni mi hermano pequeño se tragaría’. La página web, con su guía de personajes y demás material de apoyo, puede resultar de ayuda para comprender mejor el mundo Ki y hacerse una idea del aspecto de los kiítas, aunque a veces un exceso de información no es bueno porque condiciona al lector. Yo recomiendo ver este material una vez leído el libro. Siempre es mejor guiarse por las descripciones del texto y dejar volar la imaginación.
 
 
Federico G. Witt, 2007 


Ficha del libro:

Editorial: Roca Editorial
Colección: Roca juvenil
Fecha de publicación: octubre de 2006
Encuadernación: tapa dura con sobrecubierta
Nº de páginas: 370
ISBN: 8496544648
Género: Ciencia ficción, Fantasía


 
Puedes adquirirlo en:
 



Más información en: Saga Kadingir - Joan Llongueras & Mercè Masnou

 

 


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