 | | Este artículo está reproducido íntegramente del original que se puede leer aquí, y que fue publicado por Mario en Octubre de 2006 en el Weblog El Hombre de Arena. |  | | | | 1984 fue un año excelente para el cine de género. En ese mítico periodo de tiempo vieron la luz grandes obras de lo fantástico como Indiana Jones y el templo maldito, Los Gremlins o la gloriosa y única El retorno del Jedi (parafraseando: sólo hay un retorno, y no es de ningún rey) Pero quizá, la cita más importante a la que acudir en aquellos tiempos fuera el debut cinematográfico de James Cameron. Si nos olvidamos de la curiosa Piraña 2: Los vampiros del mar, en la que al parecer el director canadiense no tuvo mucho que ver, en 1984 Cameron estrenaba y se estrenaba con Terminator, y a partir de ahí, no volveríamos a mirar a la fotocopiadora, por ejemplo, del mismo modo. El guión, firmado por el propio Cameron, recogía elementos muy trillados (cuál no lo es) de la fantasía científica y los enroscaba en una historia de futuros apocalípticos, paradojas temporales y robots asesinos llena de frescura e imaginación. Visualmente la película daba un paso adelante y se puede decir que abría brecha para un nuevo subgénero de ciencia-ficción violenta y beligerante. |
La trama presenta a dos viajeros en el tiempo que regresan al pasado para luchar por la atención de Sarah Connor (la vieja historia del macho cabrío, a pesar de su pelo cardado) Uno es humano y tiene la misión de velar por su vida, el otro es de metal y sus intenciones no son tan honorables. Poco a poco Sarah irá descubriendo el por qué de todo este embrollo y tomará conciencia de la importancia de su situación. La película mantiene una tensión dramática muy viva a lo largo de todo el rollo. La comparación de la máquina de matar venida del futuro con la humanidad del soldado Kyle Reese (interpretado por un magnífico Michael Biehn) está muy bien llevada y es uno de los puntos fuertes. Como el mismo Reese dice 'Los cyborgs no sienten dolor, yo sí... '. Los flashbacks con imágenes de un espantoso porvenir posnuclear en el que las máquinas cazan y dan muerte a todo humano con el que se topan, son realmente extraordinarios y aún, hoy día, no han perdido ni una pizca de su espectacularidad. Dignos de mención son algunos pequeños detalles, como el juego de referencias con grúas, palas mecánicas y otros artefactos de nuestro tiempo, o los frios y macabros asesinatos de las distintas Sarah Connor (con la mítica pistola de mira láser) Y todo ello aderezado con una banda sonora que ha pasado a formar parte del imaginario colectivo. Centrándonos en el apartado visual, nos encontramos con una cinta de lo más eficiente, aún teniendo en cuenta que el presupuesto con el que se contó ni siquiera se acerca a los que Cameron manejaría más tarde (por ejemplo en Titanic) La definición de la imagen es bastante oscura -una especie de filtro que difumina los focos de luz potencia este detalle- y confiere a la peli, no sé si pretendidamente, un carácter tétrico y sombrío, muy apropiado para los pesimistas planteamientos con los que nos encontramos. Por otra parte los rudimentarios efectos especiales (stop-motion, muñecos y maquetas) a mí entender, superan con creces los de muchas superproducciones actuales. Conviene destacar el correcto elenco de actores, constituido por algunos de los intérpretes fetiche del director y con Linda Hamilton a la cabeza (incluso sale Bill Paxton haciendo de punki al principio) ninguno desentona y todos ellos están muy en su papel. Pero, siendo honesto conmigo mismo, lo que no puedo negar es que el carisma del film recae casi exclusivamente -y siempre en mi opinión- sobre los hombros de la musculosa estrella austriaca, Arnold Schwarzenegger: Seguramente el actual líder de California no sea un buen gobernante, parece claro que no es un buen actor y ni siquiera debe ser buena persona. La fama de bastardo y cara sieso le precede, al menos en Europa, pero... ¿A quién le importa? Aunque a algunos les pueda pesar Arnold es ya un mito del cine de acción, y para eso no le hizo falta mucho, sólo ser él mismo. -Y esto es ya una declaración de intenciones para lo que reste de blog- Concluyendo, Terminator es a día de hoy un clásico de entre los clásicos, al que sólo le hizo falta más pasta para convertirse en obra maestra -véase Terminator 2: El juicio final-. Otros artículos de El Hombre de Arena - Reseña: A Scanner Darkly. Una Mirada en la Oscuridad (2006)
- Reseña: Atmósfera Cero (Outland 1981)
- Reseña: Barbarella (1968)
- Reseña: Desafío Total (Total Recall, 1990)
- Reseña: Depredador (Predator, 1987)
- Reseña: El último hombre vivo (The omega man, 1971)
- E.T. el extraterrestre (E.T. the extra-terrestrial, 1982)
- Godzilla (Gojira, 1954)
- Godzilla contra King Ghidorah (Omori Kenjiro, 1991)
- Hijos de los hombres (Children of men, 2006)
- ESPECIAL GORILERO - King Kong (2005)
- Reseña: La bestia de la cueva maldita (Beast from haunted cave, 1959)
- Mad Max. Salvajes de la autopista (Mad Max, 1974)
- Re-animator (1985)
- Regreso a la tierra (This Island Earth, 1955)
- La guerra de las galaxias - Ep IV (Star Wars - Ep IV, 1977)
- La Guía del Autoestopista Galáctico (The Hitchhiker's Guide to the Galaxy)
- Terminator (The Terminator, 1984)
- The host (Gwoemul, 2006)
- Tron (1982)
- Videodrome (1983)
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