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Número 3 de la revista Próxima Imprimir E-Mail
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Reseñas - Revistas y ezines
Escrito por Hari Seldon   
jueves, 07 de enero de 2010

Tras el editorial, dedicado al vigésimo aniversario de Axxón, y la segunda portada, de Reiq, el primer relato, Ajolote, nos traslada a un Buenos Aires del futuro que sobrevive a duras penas a una pandemia global, el Síndrome Disociativo Somático-Neuronal, de rápida propagación y cuyo agente transmisor aún no se ha determinado en el momento en el que transcurre la historia.

PROXIMA 3

Para mí ha sido una sorpresa conocer la faceta creativa de Santiago Oviedo, a quien conocía fundamentalmente por sus actividades como editor de la revista digital NM. Creo que es el primer cuento que leo de él y mi impresión ha sido francamente buena. Oviedo tiene esa habilidad de los argentinos de infundir una sensación lánguida en el lector. No sé si se debe a algo inherente en el lenguaje pero en este tipo de cuentos los ciudadanos del Río de la Plata son maestros. Buena Ciencia Ficción soft, en la que el aspecto social es lo que importa. En este caso sin moralizar, cosa que se agradece.




Oviedo juega someramente con el concepto de neotenia —se adivina la intención al leer el título, dadas las peculiaridades del animal al que hace referencia— aunque esta palabra nunca surge en el texto. En cierto momento se cita algo sobre las cucarachas, animales que tienen su importancia en un segundo plano de la historia: uno de los personajes postula que estos insectos son como los ajolotes, que pasan toda su vida en un estadio juvenil e incluso adquieren capacidad reproductiva sin llegar a adultos. Las cucas lo hacen, en palabras del personaje —de su holograma, mejor dicho— porque esperan que desaparezca la humanidad para desarrollar todo su potencial.

Pero no es este el argumento central del cuento. Narrado desde el punto de vista de un observador que se mantiene al margen y cuya identidad se adivina desde mediada la historia, la trama gira en torno al encuentro entre Hernán y Selma. El primero sigue a la segunda hasta que contactan. Él es portador asintomático de la enfermedad; ella, bióloga molecular, está enferma, lleva el parche que identifica a los infectados. Lo que sucede a continuación es la historia que nos cuenta Santiago Oviedo con la inestimable colaboración de M.C. Carper como ilustrador.

 
A continuación viene el brevísimo relato Signus, de Martín Adrián Ramos, persona muy activa en el fandom latinoamericano. Se trata de una narración en primera persona, sin diálogos, que nos cuenta las vicisitudes de un joven desde que es vendido por sus padres a la Federación Minera para trabajar como técnico especializado en el mundo Sygnus hasta que al fin consigue, tras una dura fase de capacitación, tan anhelado puesto.

El relato habla de la humaformación del individuo, aunque más bien el lector encontrará una durísima deshumanización por culpa de la cual el éxito aparenta ser algo muy diferente de lo que hoy en día entendemos como tal. Carper repite como ilustrador.

 
Adonis, de Rodolfo Cifarelli, es una historia corta de náufragos, extraterrestres, traición, amor y celos, todo en una. Relata la historia de un extraterrestre cuya nave sufre un accidente en nuestro planeta, cayendo al mar. Sobreviven dos tripulantes y uno de ellos logra tomar una cápsula que le produce una mutación que le convierte en humano. El otro debe vivir en las sombras, escondido. En la historia, que comienza en el sanatorio donde está ingresado el extraterrestre protagonista, que finge padecer amnesia, también intervienen una mujer rubia, que le cuidará posteriormente, y el amante de esta, médico del sanatorio.

Hasta ahora nunca había leído a Cifarelli. Como en el caso de Santiago Oviedo con Ajolote, el autor demuestra esa capacidad de infundir la sensación de que nada va bien. Convence al lector. Melancolía y pesadumbre. Curiosamente, ambas historias recrean una situación en la que un hombre y una mujer llegan a intimar y a ser confidentes… sin contarse toda la verdad el uno al otro.

Al referirme a Adonis debo hacer mención al autor de los dos dibujos que la ilustran, Fraga. Hasta que leí Próxima no había descubierto la faceta no cómica de este autor mexicano. Al igual que en la historia del ET maligno del número 2 de la revista, la comicidad es sustituida por algo que muestra el lado más oscuro del creador de las Ondas fraguianas.

 
Próxima ha rescatado Borgeano, que junto con Sigrid y Ajolote es el relato más largo del número. Fue publicado en el nº 4 (Tercera Época) de la revista Artifex, por lo que es la segunda edición en papel que ve este excelente cuento de Carlos Daniel J. Vázquez (alias Axxonita) y Alejandro Alonso, dos de las plumas argentinas más apreciadas en estos momentos. Lo ilustra Pedro Belushi.

Nos situamos en un futuro en el que mucha gente se “sinteliza”. Hacen copias de ellos mismos para existir en varias realidades alternativas o, si se prefiere, en otros tantos planos espaciotemporales. Los tecnoswingers, por ejemplo, no se limitan al intercambio de pareja como los swingers actuales sino que cambian copias sintelizadas de ellos mismos. Es el nicho perfecto para diversas parafilias. Y eso acarrea un problema, ya que se corre el riesgo de que se produzca la anexistencia (por intervención sobre el pasado, de repente no existir ya en la realidad presente). Hacen copias de seguridad —de respaldo, como dicen en Argentina— pero aun así hay riesgos. Y algunos los buscan. Por ejemplo los que practican la discronofilia, que parecen disfrutar de la anexistencia causada por alguna cronoelipsis.

Para colmo, desde que el ser humano llegó a dar sus primeros pasos entre diferentes dimensiones, en algunas de ellas se topó con otra raza inteligente más avanzada que la nuestra. Se trata de los cayau, capaces de dominar a su antojo los viajes espaciotemporales y por tanto de causar adrede las cronoelipsis. Desde luego, a partir de entonces entraron en guerra con nosotros. Y esa guerra, por supuesto, se desarrolla en varias realidades espaciotemporales.

El protagonista y narrador en primera persona es lo que se llama un borgeano. Pertenece a un grupo religioso o ideológico que considera la duplicidad como abominación. La discronofilia para ellos es una aberración obscena que sólo merece su desprecio y su repulsa más absoluta. Con decir que los borgeanos más radicales incluso piensan que los espejos son abominables… El caso es que el protagonista, al no padecer de cronoelipsis —y tener un don—, saca aprovecha de ello y se gana la vida como algo parecido a una mezcla entre detective y cazarrecompensas. Y es así como recibe un encargo relacionado con un problema de anexistencia acaecido en una nave que se ha enfrentado a los cayau sin demasiada fortuna.

Este cuento está excelentemente escrito en el aspecto formal, y la historia probablemente sea la mejor que he leído en los tres primeros números de Próxima. Como contrapartida, es complicado. Es complicado por las limitaciones que impone relatar una historia así. No es apto para quien no sea aficionado al subgénero hard. Normalmente los relatos de ciencia ficción dura, de asimilación proporcionalmente más lenta que las novelas hard, se encuentran con el handicap de tener que relatar una historia especulativa cargada de conceptos muy complejos, en pocas páginas y sin poder explicar dichos conceptos. Redactar una explicación, aun camuflándola en un diálogo, puede resultar aburrido para el lector. La opción que han escogido los autores de Borgeano ha sido dividir en muchos fragmentos dicha explicación, soltándola de tanto en tanto, como con disimulo, a lo largo de toda la historia. Además han tenido que acudir a esa autorreferencialidad tan típica de la Ciencia Ficción —dar por hecho que el lector ha leído historias semejantes y que entiende los conceptos sin que se ahonde en ellos—, que es nuestra particular forma de metarreferencialidad. En resumen: excelente para aficionados a la Ciencia Ficción y posiblemente un galimatías para el lector acostumbrado a lecturas de otro tipo.

 
El siguiente relato, muy breve, de tan solo una página, es El fan de Diego Gualda. Se trata de la historia de un friki. De un trekkie, para ser precisos. Y es la historia con la que todo trekkie ha debido soñar en alguna ocasión. No puedo comentar más porque la longitud del relato no lo permite, a riesgo de revelar demasiado. La ilustración corre a cargo de Diego García.

 
Sigrid es el relato de Laura Ponce que más me ha gustado hasta ahora. Y he leído unos cuantos, que conste. Tiene su estilo sencillo y amable, y sus giros característicos. Ni sobra ni falta. Fluye like water, my friend. Es uno de los cuentos de la serie “Relatos de la Confederación” y estará incluido en la antología que Ajec editará del VII Concurso de Relatos El Melocotón Mecánico, en el que recibió una mención especial. Si Ajec continúa con la estrategia que ha empleado este año, los lectores de todo el mundo podrán apreciarlo en su momento, ya que la V edición del concurso se ha lanzado hace tres meses en formato electrónico y se puede descargar gratis.

Sigrid no es el nombre de la protagonista sino del planeta donde transcurre la historia. Un planeta inhóspito habitado casi en su totalidad por mujeres. Resulta que las dos primeras expediciones, integradas por hombres, tuvieron un final catastrófico al penetrar sendas naves espaciales en la atmósfera de Sigrid. La tercera nave, integrada por mujeres, sí aterrizó. Ellas colonizaron el planeta.

Los hombres se habían desintegrado con las dos primeras naves. Pero, por una circunstancia particular, cada vez que las condiciones meteorológicas son de determinada manera, los hombres se reintegran. Al hacerlo no recuerdan nada y caen en las redes que tienden las mujeres —literalmente—. Y las mujeres, tras “cazarlos”, los “cuidan” y los exhiben como trofeos. Los que se exponen a la luz de Sigrid vuelven a desintegrarse, por lo que escasean.

La protagonista de la historia no es una mujer como el resto. Lis tiene algunas inquietudes y tal vez ese hecho la mantiene apartada de la vida social tabernaria que llevan las demás. Un día, un hombre llama a su puerta. Y hasta aquí puedo contar sin que Laura Ponce haga que la maldición de Sigrid caiga sobre mi cabeza.

El relato lleva cuatro ilustraciones de Guillermo Romano. Este ilustrador también es el autor de la portada de la revista. De hecho, escenifica una imagen de Lis y su moto en las que ambas casi se pueden tocar.

 
A continuación podemos leer una extensa entrevista a Teresa Pilar Mira de Echeverría, doctora en Filosofía y especializada precisamente en Ciencia Ficción. Teresa cuenta cómo se inició en este apasionante mundo siendo muy niña y cuál es el nexo que existe entre la Filosofía y la Ciencia Ficción. En términos doctos y académicos, la autora, docente y directora del Centro de Investigación de Ciencia Ficción y Filosofía domiciliado en Buenos Aires, nos explica también cuáles son las posibilidades de la CF, su función social y lo que significa para ella este género, entre muchas otras cosas.


Y tras el correo de lectores y las Ondas fraguianas podemos ver la portada del número 4, que si no ha salido todavía le debe faltar muy poco.

 

 

Logo de AyarmanotLos responsables de Próxima son:

Dirección: Laura Ponce
Diseño y Dirección de Arte: Bárbara Din
Distribución: Martín A. Ramos

 
La web oficial, donde hay más información y se indican los puntos de venta, físicos y online, es:
 

 
Actualización: al comprobar el enlace a la web de la revista he visto que el número 4 efectivamente salió en diciembre.
 
 
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