La habíamos anunciado y me apetecía verla. Y no me arrepiento de haberlo hecho. Es más, he disfrutado como un enano.
La película comienza tras una introducción muy del estilo ‘Jiménez del Oso’ —no es por desmerecer a los Javier Sierra o Iker Jiménez de hoy en día, pero con Jiménez del Oso pasa como con Félix Rodríguez de la Fuente, que sólo ha habido uno—. Y si el título es El hombre perseguido por un O.V.N.I., desde luego es fiel a su contenido: el protagonista (un hombre) se pasa toda la cinta, excepto las secuencias finales y algunos momentos de descanso, siendo perseguido por un OVNI y sus ocupantes. Literalmente. Allá donde va, los alienígenas mutantes le siguen con su platillo volador y descienden para llevárselo. Nada de abducciones misteriosas, a puñetazo limpio.
Vale, sí. Esta película está producida con un presupuesto miserable. Se rodó entre 1972 y 1975 y no se estrenó hasta 1977. Su distribución fue lamentable. Era la época en la que acababa de morir Franco, los comienzos del ‘destape’. La gente buscaba otro tipo de cine, no quería platillos voladores y si éstos aparecían tenía que ser en una cinta americana. La industria cinematográfica nacional no estaba preparada para hacerle competencia a la magnífica
Encuentros en la tercera fase, que se estrenó en las mismas fechas que
El hombre perseguido por un O.V.N.I., y si lo hubiera estado se habría optado por hacer algo más glamouroso con otra película más del estilo de
La lozana andaluza o alguna de Esteso y Pajares, que triunfaban en aquellos tiempos (¡a todo color!). En los primeros años de la transición recuerdo que también se estrenaban
Tiburón,
Aeropuerto,
El Coloso en llamas,
La aventura del Poseidón,
King Kong (la segunda versión), etc., etc. El cine español no estaba preparado para competir con aquello, así que aquí en lugar de películas de aventuras o desastres se hacía cine de destape, que también atraía a la gente, que a su vez ya no se tenía que ir a Biarritz a ver lo que había estado vedado a sus ojos durante casi cuatro décadas, al menos en movimiento y de forma legal. Y podían pasar dos cosas: que la película de destape fuera de humor —los mencionados Esteso y Pajares o el clan de los Ozores, que curiosamente hacían películas que ganaban dinero y obtenían recaudaciones nada desdeñables—; o que se hicieran cosas con un argumento (siempre dentro del destape) más ambicioso, ideológico, de protesta… que eran una ruina a pesar de llevarse todas las subvenciones. Ehemmm, me suena. En eso no hemos cambiado tanto. Pero también había cintas como la que es motivo de este artículo o la más conocida
¿Quién puede matar a un niño? de Chicho Ibáñez Serrador, que a pesar de su escaso presupuesto cosechó grandes triunfos. Y éstas son las que merece la pena rescatar del olvido. Bueno, y —¿por qué no?— las de Pajares y Esteso, y las de Ozores, y
La lozana… pero no en este portal.
Ya había oído hablar de
El hombre perseguido por un O.V.N.I. pero siempre en medios extremadamente frikis. Si se hace una búsqueda en Google seguro que la mayoría de entradas que aparecen son de foros en los que se pregunta por películas raras, de serie B o Z. Y es lo que es
El hombre perseguido por un O.V.N.I., una película de serie B (o Z, o lo que vaya después) pensada para que la gente que la vea se divierta sin exigir grandes interpretaciones o efectos especiales espectaculares. Su director, el aragonés-catalán
Juan Carlos Olaria, ha utilizado un puñado de actores —el protagonista, Alberto Oliver, interpretado por
Richard Kolin, es quien lleva el 80 % del peso del film—, unas cuantas localizaciones funcionales, ciertos trucos elementales a modo de efectos especiales… y
voilá. Hoy en día, con las posibilidades técnicas que existen incluso al alcance de los aficionados, rodar escenas espaciales o efectos como los del OVNI no tiene ningún misterio, pero en aquel entonces había que jugársela a base de mover maquetas con hilos o mostrar el negativo de la cinta. El mismo
Olaria hace de jefe de los extraterrestres y en los créditos aparece otro
Juan Olaria (¿un familiar?) como intérprete del comisario de policía y que al mismo tiempo es el productor asociado de la película. ¿Seguimos?
Juan Carlos Olaria, además de director y actor, escribió la historia en la que se ha basado el guión. Vamos, que era una película
Juan Palomo (yo me lo guiso…). Y en aquellas condiciones había que ir al grano, rodar lo imprescindible, hacer lo necesario para darle un buen rato al espectador —éste por su parte tenía que saber que lo que estaba viendo estaba hecho en condiciones precarias— y olvidarse de ciertos lujos.
Esto es, en definitiva, lo que se encuentra quien se pone delante del DVD durante los 82 minutos que dura la película. Es una historia de ciencia ficción, de visitantes de otros planetas, con acción, una trama interplanetaria y ciertos toques adicionales de intriga —y destape gratuito— que permiten que el espectador vea un largometraje y no sólo un corto que narra exclusivamente la persecución de un hombre por parte de un OVNI.
El DVD que ha editado
L’Atelier 13 incluye un cortometraje del mismo
Juan Carlos Olaria titulado
Encuentro inesperado (12 minutos, 1995). ¿Os acordáis de que hace tiempo en lugar de meter trailers de las películas de próxima exhibición se echaba un corto antes de la película principal? Pues a eso me ha recordado
Encuentro inesperado. Es la mini historia que relata lo que ocurre cuando una niña abre la nevera y de ella sale un OVNI pequeñito. Nada experimental. No es un corto con ínfulas, un ensayo cinematográfico abstracto ni nada parecido. Es sólo una historia cortita. Y no tiene ninguna relación con la película principal.
Federico G. Witt, 2007