|
Estos días, como consecuencia del espantoso incidente del terremoto de Haití, están llegando noticias bastante estrafalarias cuya fuente no solo es de dudosa credibilidad sino que además hace gala de una mala leche asombrosa. Dichas noticias apuntan a que, según el navío ruso "Pedro I el Grande", existen evidencias de que el terremoto ha sido causado por Obama y compañía a quince kilómetros de Puerto Príncipe por medio de la sofisticada tecnología denominada HAARP ( High Frequency Active Auroral Research Program -Programa Activo de Investigación de la Aurora mediante Alta Frecuencia), que como arma digna de SPECTRA lo mismo vale para un roto (por ejemplo este terremoto) que para un descosido (misteriosas ondas que producen sueño). En fin, no voy a entrar en detalles sobre el HAARP, que de hecho es un proyecto que existe, porque considerar que se le utiliza para genocidios de este calibre me parece tan ridículo que no le doy el más mínimo crédito. Lo que sí es obvio es que la Geoingeniería se está desarrollando, pero no con el propósito de causar terremotos en el país más pobre de América sino con fines probablemente menos maquiavélicos, como paliar los daños que causen los "desarreglos" del clima (sequías, huracanes, etc.) o, en un futuro que cada vez se antoja más lejano, terraformar planetas. Y sí, ya existen tecnologías de uso en geoingeniería. Aunque no sepamos provocar grandes terremotos (ni siquiera podemos predecir cuándo y donde tendrán lugar), desde hace tiempo tenemos la capacidad de manejar, hasta cierto punto, algunos elementos del medio ambiente. Aquí nos lo cuentan.
Geoingeniería para la modificación del clima La geoingeniería, conocida como Ingeniería Planetaria, es una rama de la ingeniería que utiliza los avances científicos y tecnológicos con objeto de modificar el ambiente terrestre a gran escala para que se ajuste a las necesidades humanas y promueva la habitabilidad. [Grupo de Ingeniería Química y Ambiental, Universidad Rey Juan Carlos]
La geoingeniería se ha demostrado eficaz para incrementar o detener la lluvia, provocar nevadas y minimizar los daños del granizo. Para esto se utiliza el yoduro de plata, que puede romper los equilibrios internos de las nubes y modificar las precipitaciones. En 2006, la Comunidad de Madrid intentó importar esta tecnología para abastecer la ciudad y el Canal de Isabel II pero, finalmente, desechó la idea. En Lérida, durante casi 20 años se utilizaron calentadores para sembrar las nubes con un compuesto de yoduro de plata y acetona y conseguir, de esta forma, frenar la energía cinética de las piedras de granizo y minimizar sus efectos negativos sobre las cosechas. Consiguiendo reducir los daños entre el 30 y el 40 %. En 2005 se anuló la campaña, no por problemas técnicos, sino por los movimientos ciudadanos en contra, que atribuían a estas técnicas la prolongada sequía en la zona. Aunque existen otros países en los que esta tecnología está ampliamente desarrollada, por ejemplo, Israel destina entre 1,5 y 2 millones de dólares al año a la investigación en este campo, ya que el precio del agua que se genera de esta manera es de 3,4 céntimos de euro por metro cúbico, 10 veces más barato que la desalinización. En China también hacen uso de la geoingeniería para aliviar, dentro de lo posible, la persistente sequía que sufren, provocando nevadas como la que aparece en la fotografía, o incluso evitar la caída del agua en grandes ceremonias.  Pero no todo son beneficios, el uso de esta tecnología podría conllevar posibles perjuicios y conflictos socio-políticos. Si se provoca lluvia en zonas fronterizas se le está privando al país vecino de un bien como puede ser el vapor de agua, que viene a ser como un río. Por otro lado, se recomienda no abusar ya que nadie puede decir de qué forma la manipulación del tiempo cambiará el cielo. Experimentos pasados han mostrado que esta tecnología puede llegar a aportar entre el 10 y el 20 % adicional de lluvia o nieve. Pero no se debería depender demasiado de medidas artificiales para la lluvia o la nieve, porque hay demasiadas incertidumbres en el cielo. Por todo esto, existe cierto temor porque justamente lo que estamos intentando es no modificar la química de la atmósfera para frenar el cambio climático.
Este artículo lo publicó José Aguado Alonso el 21 de diciembre de 2009 en el weblog El Agua, de Madri+d, gestionado por la Red Madrileña de Tratamientos Avanzados para Aguas Residuales con Contaminantes no Biodegradables (REMTAVARES).
Artículo relacionado: Temas relacionados:
Add as favourites (0) | Cite este artículo en su sitio | Views: 180
|
- Por favor, mantenga el tópico de los mensajes en relevancia con el tema del artículo.
- Lenguaje inapropiado será borrado.
- Por favor, no use los comentarios para promocionar su sitio, ese tipo de mensajes serán removidos.
- Aségurse de *Recargar* la página para mostrar un nuevo código de seguridad antes de cliquear 'Enviar', en caso de haber ingresado un código incorrecto.
|
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |