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Las algas como fuente de biocombustible Imprimir E-Mail
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Artículos - Ciencia y Sociedad
Escrito por Hari Seldon   
jueves, 27 de diciembre de 2007

Me temo que el artículo que incluyo a continuación, como otros cuantos que me he encontrado acerca de este mismo tema de las microalgas como productoras de biocombustible, a día de hoy peca de un optimismo exagerado. Lo que cuenta es cierto en líneas generales, pero os aseguro que recolectar microalgas es algo muy difícil y costoso si se pretende hacer a escala industrial. Y no hablo en balde: recolectar microalgas ha sido parte fundamental de mi trabajo durante 15 años.

¿Por qué es costoso y difícil? Porque son muy, muy pequeñas. Estamos hablando de plancton microscópico (entre 1 y 100 micras). Es el verdín del agua, para entendernos. Para recolectar las algas de un bioreactor de 100 litros hay que filtrar o centrifugar esos cien litros de medio de cultivo. Y total, para recoger al final una biomasa seca de... ¿cuántos gramos? ¿Un Kilo? Vale, pongamos dos Kilos, o seamos realmente optimistas también nosotros y digamos que recolectaremos 5 Kg de microalgas (no excesivamente secas, eso sí). ¿Cuánto biodiésel saldrá de ahí? ¿Cuánta energía habremos empleado en el crecimiento de las algas? ¿Y en su recolección? Hay métodos más baratos que la centrifugación o el filtrado del agua pero también son menos eficaces que éstos.
 
Bien, pues a mayor escala, lo mismo pero aumentado. Si en lugar de un bioreactor muy controlado utilizamos estanques, gastaremos menos energía pero también la producción será mucho menor en proporción, y el producto estará muy contaminado por especies indeseables no oleaginosas e incluso por organismos que no sólo no son algas sino que se alimentan de ellas, disminuyendo aún más la producción en el estanque.

Existen microalgas que viven formando colonias filamentosas. Sus propiedades son prácticamente las mismas de las que conforman el plancton. Hace años conseguimos desembarazarnos del problema de la recolección de la biomasa de microalgas utilizando una especie filamentosa-reticular: Hydrodictyon reticulatum. No buscábamos aceite sino ver si nos podía servir para depurar el agua. De ahí surgió una patente que ya ha sido aprobada y publicada. Las algas se podían recoger a mano o por medios mecánicos como si fuera verdura. ¿Por qué no centrarse en este tipo de algas, para ver si existen especies filamentosas con propiedades oleaginosas? Rizar el rizo y pasar de la mera selección artificial de estirpes a la biotecnología moderna que incluye técnicas de modificación genética... bueno, eso ya se hace con muchas plantas cultivables. ¿Por qué no con las algas?

Bueno os dejo con el artículo.


Las algas: un biocombustible de gran potencial

Enviado el lunes, 01 de octubre de 2007 a las 14:01 h

Las algas se componen de organismos acuáticos que capturan luz solar y el dióxido de carbono para hacer la foto-síntesis y así producir su energía, y además producir aceites vegetales que se pueden transformar en biodiesel. El rendimiento en producción de biodiesel con algas es unas 300 veces superior al que se alcanza con soja y unas 25 veces al que se consigue con palma. A ello hay que añadir el tiempo record de crecimiento de las algas que es solo de unos pocos días lo que contrasta con los tiempos de crecimiento mucho más largos de las plantas oleoginosas.

[J.L.G. Fierro]

El aumento progresivo del consumo de petróleo, el estancamiento de las reservas probadas de las reservas fósiles, el cumplimiento del compromiso de Kyoto y el calentamiento global son factores que ejercen una presión cada vez mayor sobre los esquemas energéticos de los países desarrollados. Dentro de este marco, los bio-combustibles se consideran como energía renovable alternativa. Recientemente se viene estudiando el cultivo de algas microscópicas como una opción de gran potencial para producción de combustibles líquidos para el transporte ya que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y presentan una productividad muy elevada. Cuando se comparan las productividades (m3 de aceite producidos por km2 de superficie) las algas alcanzan rendimientos de 10.000-20.000 m3/km2, que resultan mucho más elevado que el alcanzado por la colza (120 m3/km2), la soja (40 m3/km2), la mostaza (130 m3/km2) y la palma (600 m3/km2).

Las algas se componen de organismos acuáticos que capturan luz solar y el dióxido de carbono para hacer la foto-síntesis y así producir su energía, y además producen aceites vegetales que se pueden transformar en biodiesel. Al contrario que la soja u otros cultivos usados para la producción de biocombustibles, las algas no necesitan extensos terrenos de cultivo ya que pueden crecer en casi cualquier espacio cerrado, y lo hacen de forma muy rápida, de este modo que podrían desarrollarse en tanque en cualquier localización. Se trata de una fuente de producción de energía en continuo, inagotable y no contaminante porque no moviliza carbono fósil, sino que utiliza el exceso de carbono (CO2). Contribuye de esta forma a paliar el efecto invernadero y a restablecer el equilibrio térmico del planeta. Ciertamente, no existen otros captadores de radiación solar más eficaces que estos organismos fotosintéticos. Además crecen rápidamente y se desarrollan en unos pocos días, algo que no sucede con el girasol, soja, mostaza y palma. Su cultivo automatizado en grandes bio-reactores resulta sencillo. Otros factores tales como la influencia del pH del medio en el que se desarrollan o las diferencias en la temperatura diurna y nocturna se están analizando en detalle con el objetivo de aumentar aún más su productividad.

La tecnología de extracción del bio-combustible es relativamente simple. Incluye una primera etapa de prensado con la que se extrae aproximadamente el 70% del aceite y una segunda con un disolvente orgánico se alcanza hasta el 99%, si bien esta última encarece el proceso. Dada la viscosidad elevada que alcanza el aceite virgen original puede utilizarse directamente en los motores diesel una vez que se han adaptado para operar con este combustible altamente viscoso. Los triglicéridos que constituyen los aceites vegetales pueden igualmente transformarse en mono-ésteres y glicerina mediante la reacción de trans-esterificación con metanol. Las moléculas que componen el biodiesel resultantes de este último proceso tienen un menor peso molecular y su viscosidad es sustancialmente más baja con lo que puede usarse como combustible en los motores de compresión. Evidentemente, el biodiesel obtenido por cualquiera de las dos vías no contiene azufre, no es tóxico y, además, resulta fácilmente biodegradable.

La legislación exige que el mercado europeo de bio-diésel para transporte y calefacción alcance los 10 millones de Tm anuales en 2010. Según datos de la UE, la capacidad de producción es actualmente de sólo 2.4 millones de Tm anuales. Este déficit indica que el mercado tiene potencial suficiente para la producción masiva de aceite de algas. Los países del sur de Europa que disfrutan de climas templados, con un número de horas de sol más elevado que los países nórdicos, resultan particularmente atractivos para desarrollar esta producción de bio-combustible. Además, los avances de la biotecnología hacen posible la creación de algas con una productividad por km2 aún superior al actual, a lo que se puede añadir un aumento en la producción de los cultivos concentrados y eliminar posibles pérdidas causadas por enfermedades y plagas de los cultivos. Por otra parte, otra solución tecnológica permite disponer de compuestos energéticos y disminuir los excedentes de CO2 atmosféricos. Por todo ello, el biocombustible obtenido a partir de algas se convierte en una energía renovable, atractiva y competitiva.



Este artículo se publicó en el blog Energía y Sostenibilidad, gestionado por David Serrano, el 14 de septiembre de 2007. Podéis acceder al original desde el enlace Las algas: un biocombustible de gran potencial.



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