Cuando la iba a ver tenía buenas referencias: guión y dirección de Brad Bird (El gigante de hierro y algunos episodios de Los Simpsons) y producción de Pixar. Toda una garantía de calidad. Pero la verdad es que a pesar de eso no me sentía demasiado atraído. De entrada la distribuía Disney, y ya he hablado en alguna ocasión de lo que opino sobre ese hecho (sin ir más lejos, véase el ejemplo de Kyle XY). Error. Los Increíbles es genial. Es buena incluso dentro de lo que hace Pixar, y estamos hablando de productos como Toy Story, Bichos, Toy Story 2, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, y no he visto aún Cars ni Ratatouille, los dos últimos retoños de la productora del flexo ya como filial de Disney al 100%. Por supuesto, estamos esperando la tan anunciada WALL-E.
Bueno, yo ya tengo mis años. Tal vez no debería andar viendo películas de dibujos animados, pensará alguno. Qué narices. Una cinta como Los increíbles tiene todo lo que le puedo pedir a una película: que me entretenga durante hora y media o dos horas (dos horas, en el caso que nos ocupa) y que me sorprenda, que me muestre algo que no me esperaba. Y si encima es divertida, pues qué más quiero.
Es una película de superhéroes, pero no al uso. Nos muestra (con mucho humor) esos problemas que siempre hemos sospechado que tienen los supertipos. ¿La ley no les para los pies? ¿Es que ellos están al margen y pueden ir dando hostias a diestro y siniestro y destrozando mobiliario urbano sin que les encierren? ¿Y si ayudan a alguien que no quiere ser ayudado? ¿Cómo se las arreglarán para manejar a sus superhijos? ¿Cómo se llevarán éstos entre ellos? ¿Es que nunca meten la pata? ¿Por qué aceptan llevar ayudantes sin poderes (Bucky, Rick Jones, Robin, Batgirl, etc.) que no hacen más que estorbar o ponerse en peligro? Y muchas otras cosas, algunas francamente elementales respecto a su indumentaria, como por ejemplo: ¿quién es su sastre? ¿Por qué no se pasan media vida en el tinte o cosiendo costurones? y ¿por qué cojones tienen esa estúpida inclinación a usar una ridícula capa?
Elastigirl, Mr Increíble, Violeta, Dash, Frozono, Edna Mode y Síndrome
La trama es bastante sencilla, casi trivial, aunque salpicada de detalles en todo momento. Hubo una época dorada en la que los superhéroes campaban a sus anchas, ayudando al prójimo y sirviendo a la humanidad. Uno de ellos, Mr Increíble (superfuerza), amigo de Frozono (puede convertir en hielo el agua, incluso la que contiene el aire) y casado con Elastigirl (chica de goma), se ve envuelto en una curiosa cadena de acontecimientos que conducen a una prohibición para el gremio de los superhéroes: nadie puede actuar al margen de la ley, ni siquiera para colaborar con ésta. Algo que ya conocíamos los seguidores de algunas series de cómic como Watchmen o, algo más lejos, las Civil Wars de Marvel, pero de otro modo, no sé si me explico.
Los superhéroes entonces se ven reciclados a seres humanos normales, corrientes y, por supuesto, rutinarios, entrados en kilos (barriga ellos, culo ellas), agobiados por las facturas y hastiados por sus vidas mediocres; y nunca dejan de añorar aquellos tiempos en los que salvaban al mundo. Eso les ocurre ahora a Mr Increíble y a Frozono, que incluso suelen hacer escapaditas juntos por las noches sin que se entere nadie.
Frozono
La tímida Violeta
La inquietante Mirage
Mr Increíble trabaja como burócrata aburrido, enclaustrado en uno de esos puestos integrados que hemos visto en películas (Neo en Matrix) y series (Hiro en Héroes). Tiene tres hijos con Elastigirl: el bebé Jack-Jack (¿aún no tiene poderes?), la tímida Violeta (mismos poderes que la Muchacha invisible de los 4 Fantásticos) y el vivaz Dash (supervelocidad), que se llevan entre ellos como… auténticos hermanos.
Un día, Mr Increíble recibe una oferta por parte de una misteriosa y atractiva dama que atiende al (misterioso y atractivo) nombre de Mirage: podrá usar sus poderes para ayudar a una corporación para la que trabajará cumpliendo misiones de riesgo. La Ley no lo sabrá, ni nadie, ni siquiera Elastigirl. Mola, ¿verdad, Mr?
El torbellino Dash
El resto no os lo cuento. Merece la pena verla, de verdad. Hay momentos memorables, como aquéllos en los que aparece la modista (Edna Mode, un puntazo), y más concretamente cuando le explica a Mr Increíble por qué no debe utilizar capa en su nuevo traje.
Edna Mode, una modista muy peculiar
Y... el malo, Síndrome
La animación es estupenda. Los Increíbles se llevó dos Oscars en 2004 (película de animación y edición de sonido), y no me extraña.
No os la perdáis. Y habrá segunda parte, ya veréis.
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