Estaba leyendo una entrada del blog Energía y sostenibilidad del día 26 de octubre de 2007 titulada " Superada la capacidad de desarrollo sostenible del planeta". El artículo habla sobre el Informe Planeta Vivo 2006. He ido a buscar la fuente, el propio informe elaborado por WWF (PDF), y aparte de lo que cuenta el artículo he encontrado un par de cosas que me han llamado la atención en relación con el parámetro que se denomina "huella ecológica" (demanda que hacemos sobre la biosfera, en términos de área productiva necesaria para proporcionar los recursos y absorber los residuos). En primer lugar, cuando se muestra cada territorio nacional proyectado en un mapa mundi según su huella ecológica, tenemos lo siguiente: Distribución global de la huella ecológica en 2003 (pinchad en la imagen para verla ampliada)
En esa imagen queda patente sobre todo la desigualdad entre Norte y Sur. Por ejemplo, el territorio ibérico ocupa aproximadamente la mitad que todo el continente africano. La huella per cápita (colores) también nos permite comparar países como EE.UU. y China, cuya huella total es semejante (según el tamaño de cada territorio proyectado en el mapa). Pero vemos que cada chino produce mucha menor huella ecológica que cada norteamericano. La pregunta es: ¿cómo sería el mapa de China si la huella de cada chino fuera como la de cada ciudadano estadounidense? Vamos a dar un poco de caña. Según el informe de WWF, la huella humana global es superior a la capacidad de desarrollo sostenible del planeta desde mediados-finales de los años 80: En 2003 harían falta el planeta Tierra y la cuarta parte de otro planeta igual para sustentar la demanda humana. Dicho de otra forma, ahora la Tierra necesita aproximadamente un año y tres meses para producir los recursos ecológicos que utilizamos en un año. O de otra: en 2003 cada persona utilizó recursos equivalentes a los producidos por una superficie de 2,2 hectáreas globales, mientras que tan sólo disponía de 1,8 Ha. En conclusión, desde los 80 estamos tirando (cada vez más) de las "reservas" acumuladas por la Tierra. Bien. Volvamos a la imagen anterior: ¿qué pasará si cada uno de los chinos decide comer pizza y tener un iPhone, un coche potente y aire acondicionado? Y ahora fijémonos en el color de la India y hagámonos la misma pregunta. Es para echarse a temblar. Teniendo esto en cuenta observemos esta otra imagen, que en líneas generales nos muestra quiénes obtenemos del territorio más de lo que éste nos puede dar y quiénes obtienen menos de él (y por lo tanto exportan "capacidad de sostenibilidad" a los anteriores): Países deudores y países con crédito ecológico (pinchar en la imagen para verla ampliada) Podemos apreciar con bastante detalle qué países están aprovechando (adquiriendo) recursos y vertiendo o emitiendo residuos de forma no sostenible y quiénes son acreedores de esta sostenibilidad. Además, el mapa nos indica que la mayor parte del territorio disponible en el planeta exporta sostenibilidad. Partiendo de lo que hemos expuesto hasta ahora, y confiando en que los datos del Informe Planeta Vivo 2006 se aproximan -aunque sea un poco- a la realidad, podemos concluir que, con los medios de que disponemos hoy en día (tecnología, eficiencia en la obtención y utilización de los recursos), tenemos tres modos posibles de actuar sin destruir la biosfera: - la población que vive en los países coloreados en tonos marrones (y en algunos de los verdes que reciben esta tonalidad por su baja densidad de población) debería disminuir su calidad de vida (crecimiento negativo) para permitir que los países en tonos verdes (excepto los aludidos antes) puedan progresar hasta ponerse a su altura; o
- la desigualdad y la injusticia deberán acentuarse un poco, lo suficiente como para que se llegue al equilibrio "huella ecológica humana = capacidad de sostenibilidad del planeta" sin que los habitantes del primer mundo vean mermada su calidad de vida; o
- una cosa intermedia entre 1 y 2; es decir, que los países más desarrollados cedan un poco de calidad de vida, que se priven de ciertos lujos pero sin que esto revierta en beneficio de los que están en vías de desarrollo, de manera que las cosas se queden igual de injustas que ahora pero permitiendo que el planeta aguante (crecimiento cero).
Como -a pesar de las buenas intenciones, la solidaridad social y la capacidad de concienciación que mostramos los habitantes del primer mundo- nadie va a apagar sus frigoríficos, lavar la ropa a mano o ducharse una vez a la semana, ni abandonará hábitos como comprar en el súper, utilizar el coche o salir los viernes y sábados por la noche (ni siquiera para dejar de asistir a conciertos o actos anti-globalización), yo diría que no hay que ser ingenuos ni ilusos y que hay que descartar la primera posibilidad y la tercera. Las costumbres asociadas a la buena calidad de vida se arraigan de tal manera que no se sueltan ni con disolvente (que va a parar luego al WC, por cierto, como los bastoncillos de algodones de colores, las compresas...). De hecho, no conozco iniciativa alguna que abogue en favor de la posibilidad número uno. Iba a decir que tal vez algún regimen basado en la colectivización, pero no: en esos regímenes la distribución "a la baja" se queda dentro del mismo territorio nacional, lo que sobra no se reparte con los de fuera. La tercera posibilidad sí que tiene adeptos, se trata de quienes abogan por el famoso crecimiento cero. Pero, por lo que he visto, se queda en intenciones y sólo para cuestionar los actos de los demás. "Los demás" incluye a "la Sociedad" y "el Sistema". Así se apoya enérgicamente iniciativas que implican que eso lo solucionen el gobierno, las grandes corporaciones multinacionales o incluso otros países (los demás, ya lo he dicho). Lo que hacemos en nuestro ámbito doméstico no se toca. De verdad, una vez que tienes un microondas, un PC, la posibilidad de un viaje paradisiaco por cuatro euros, una lavadora... es muy difícil prescindir de ellos y decir "no". Incluso es muy difícil decir "sí, pero poquito". Siempre tenemos maneras de callarle la bocaza a ese Pepito Grillo que llevamos dentro y nos da el coñazo de vez en cuando. Y sobre la segunda posibilidad... es tan obvio lo indignante, egoísta y cruel que resulta, que ni nos la planteamos. Pero la adoptamos. En realidad es la que solemos seguir por omisión de las otras dos, esperando, mientras acallamos al Pepito Grillo, que alguien -o algo- cambie un punto clave de la premisa: si retrocedéis hasta un poco antes del enunciado de las tres posibilidades, dije que eso era así "con los medios de que disponemos hoy en día (tecnología, eficiencia en la obtención y utilización de los recursos)". Vale, tío -diréis, y con razón-, pero es que hemos avanzado mucho; tenemos energías alternativas, el hidrógeno está ahí a punto y algún día tendremos reactores de fusión... incluso la eficiencia de obtención y gestión de las materias primas, el procesado de los alimentos, los cultivos transgénicos e hidropónicos, las algas, el ganado clónico... Pues sí. Todo eso estará ahí algún día, y nuestra salud seguirá beneficiándose de los avances, y viviremos más de ciento cincuenta años... y también los chinos y los indios. Así que me temo que vamos a seguir con lo mismo hasta que el planeta diga "ya no puedo más". Aunque es poco probable que siempre seamos los mismos los que estemos pintados en tonos marrones (o verdes si la densidad de población es baja) en esos mapas. En cualquier caso, fomentar la investigación científica y la inversión en I+D es la única solución real que veo para el problema. Y es bastante posible, a tenor de que en el informe se parte de que el valor asignado a la huella del CO2 derivado de combustibles fósiles equivale por sí solo al 50% de la huella ecológica humana total. Por cierto, no sé exactamente en qué se han basado a la hora de asignar los valores de impacto a cada componente de la huella ecológica, es decir qué factores de conversión normalizan el impacto de dichos componentes para poder asignar los valores relativos de cada uno en la huella; pero si la WWF continúa aplicando los mismos parámetros de evaluación y la tecnología humana soluciona algún día lo del CO2, aunque sólo fuera eso lo que se solucionase, en los sucesivos informes Planeta Vivo tendríamos un margen enorme para seguir haciendo el bestia con el resto de componentes durante una buena cantidad de años. Eso está claro. Perdón por dar malas ideas. No me hagáis caso. No creo que la mitad de la culpa de todo la tengan los combustibles fósiles. Me temo que no. Sería tan sencillo... Federico G. Witt, 2008 Artículos relacionados
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