- el origen del propio Goku, y con éste se desvelan el porqué de su enorme apetito y
- el concepto de guerreros del espacio (Saiyajins), y con éste a su vez
- el de superguerreros (supersaiyajins o supersayans) en sus diversas fases o niveles de fuerza. Ya lo describiremos en la segunda reseña de Dragon Ball Z.
- También surge la contabilización del poder de un guerrero, medido en unidades ki (energía en japonés), que algunos personajes como Piccolo o los sayans pueden presentar u ocultar, y que en el caso de estos últimos aumenta cada vez que han estado a punto de morir y se recuperan.
- La historia adquiere dimensiones cósmicas (intervienen otros planetas, como Namek) y
- supracósmicas (niveles celestiales, con sus respectivos pobladores y elementos mitológicos, la mayoría francamente abofeteables).
En la parte negativa, en esta serie también se intenta —de forma repetida— reintroducir el elemento “niño” en la historia. Al principio parece que puede funcionar: Songoanda (Gohan), el primer hijo de Goku y Chichi, es un infante de tan sólo cuatro añitos cuando ya se le empieza a exigir que se comporte no sólo como un hombre sino como un héroe; o, mejor dicho, como un salvador de la Humanidad. Y por supuesto él llora sin parar, patalea y agarra berrinches como cualquier niño. Es insoportable pero uno se aguanta, pensando que Songoanda es el futuro, la promesa, el Sergio García o el Fernando Torres de
Dragon Ball Z. Sin embargo, cuando con el paso de los capítulos continúa siendo una promesa y una inutilidad convertida en guerrero y superguerrero, el espectador se empieza a impacientar. Y cuando se llega a la edad juvenil del muchacho y éste empieza a hacer el payaso —toda una saga menor está dedicada a esto—, uno odia directamente al personaje. Una salvedad: las dos batallas finales contra Célula. Ahí sí que, siendo aún un chaval, llega a mostrar por qué
Toriyama lo ha colocado en un lugar prominente de la serie.
Un segundo elemento niño es Trunks (hay dos pero me refiero al Trunks niño, el de la línea de tiempo “real”, ya veremos en la siguiente entrega por qué digo esto), y un tercer intento es su amigo Goten, una copia clónica del Goku de la primera serie… que se queda en otro mero payasete. Al final,
Toriyama echa el resto y nos coloca a Pam, hija de Songoanda, que para colmo será importantísima en
Dragon Ball GT. Puaj.
Y también dentro de lo malo aparece —y no se va— Satán. Pero ya hablaremos de este individuo en la siguiente entrega. Qué remedio.
Personajes de Bola de Dragón Z
¿Las películas y OVAS? Para los más viciosos. También entusiasman a los más jóvenes. Sólo diría que habría que ver de forma obligatoria la primera si se quiere saber de dónde sale una de las sagas intermedias, en la que se cuenta el origen de la hostilidad de Garlic Jr. cuando éste irrumpe en la serie tras la muerte de Freezer. Las demás son descartables y no aportan gran cosa a la historia, aunque si sois de los que se emocionan con los conceptos asociados a los guerreros del espacio deberíais verlas casi todas. También es interesante ver alguna en la que surge el asunto de la fusión, otra cosa de la que ya hablaremos en otra ocasión. Pero las películas y OVAS no son indispensables, de hecho para mí es mucho mejor seguir la serie regular sin despistarse demasiado.
Dragon Ball Z se divide en multitud de sagas que se incluyen en cuatro grupos principales (Los superguerreros, Freezer, Los androides y Boo Boo), con otras intermedias absolutamente prescindibles por su alto grado de memez e intrascendencia.
Vamos al grano, que son 290 episodios. Trataré de contar lo que tenga más repercusiones en la serie, independientemente de la longitud de cada saga:
Guerreros del Espacio
Saga de Vegeta. Episodios 1 al 35 Desde la derrota del hijo de Piccolo a manos de Goku, la Tierra ha vivido un periodo de relativa paz. Goku se dedica a pescar y holgazanear con su hijo de cuatro años, Songoanda, y a huir de su mujer Chichi, que es insoportable. El resto de nuestros héroes vive su vida de forma más o menos aburrida.
 | | Y entonces llega Raditz, un gigante de pelo encrespado y con el rabo enroscado alrededor de la cintura. Utiliza una especie de monóculo que le proporciona todo tipo de datos (GPS, nivel de combate de sus enemigos, etc.) y a la vez es un intercomunicador que funciona a larga distancia. Raditz es malo, muy malo, y poderosísimo, mucho más que Goku y Piccolo juntos. Éstos, antes enemigos, se alían contra él y sólo consiguen vencerlo por pura chiripa y con la ayuda del pequeño Songoanda, pero cuando le matan también muere Goku. Momento dramático. |
Victoria pírrica, pues. Pero mientras tanto nuestros héroes se han enterado de un par de cosas:
- Del origen de Goku: éste pertenece a una raza de guerreros del espacio que se dedican a arrasar planetas y luego venderlos al mejor postor, como si fueran solares en Marbella. Él, al poco de nacer, fue enviado a la Tierra para destruirla cuando creciera, pero por un azar del destino se dio un golpe en la cabeza y resultó “desprogramado”. Se rumorea que de ahí vienen su inocencia y su total ausencia de rencor (véanse sus actitudes frente a tipos que antes habían sido enemigos mortales suyos, como Piccolo o, en esta misma historia, Vegeta).
- Hay otros dos mendas, Nappa y —precisamente— Vegeta, que son compañeros de Raditz y mucho más poderosos que éste, que estaban en contacto con él gracias a sus monóculos y se han enterado de la existencia de las bolas de dragón. Tardarán un año en llegar a por ellas.
Nappa y Vegeta (el pequeño)
A partir de entonces empieza una cuenta atrás doble: por un lado Goku va al cielo de los muertos y allí le permiten conservar su cuerpo físico para que entrene antes de que le devuelvan a la vida con las bolas de dragón. Tras seis meses recorriendo un camino con forma de lomo de serpiente-dragón, conoce a Kaito, un dios que vive en un planeta pequeñito junto a un saltamontes y un mico bastante estúpido. Kaito llegará a ser un puntal en la serie y —si se consigue obviar las chirriantes muestras de humor japonés— se puede llegar a entresacar datos interesantes a partir de este individuo. Ya sabéis, es la tónica de los personajes simpáticos de
Toriyama: una de cal (información) y una de arena (histrionismo, memez recalcitrante y estupidez a raudales).
Por otra parte tenemos al resto, que se prepara en la Tierra para la llegada de los dos guerreros malosos. Piccolo entrenará a Songoanda dejándolo solo durante seis meses y dándole una paliza durante los seis restantes. Podéis iros a tomar un café o a hacer la comida mientras dejáis el DVD funcionando y no os traumatizaréis si se os pasa esta historia de tropecientos capítulos. Y el resto (Krilin, Yamcha, Chaoz y Ten Shin Han) entrenará por separado en el Palacio de Dios. Mirad, hacedme caso: saltaos los capítulos que van desde la muerte de Goku hasta la llegada de Nappa y Vegeta y pensad que todos han entrenado duro. Os ahorraréis muchas bobadas y, sobre todo, las vicisitudes del pequeño Songoanda, un niño mimado, llorón e imbécil hasta gritar “basta”. Cuando llegan a la Tierra los dos malvados, ya se sabe que Vegeta es el príncipe de un planeta homónimo que fue destruido. Ahora que Radditz ha muerto, sólo quedan vivos tres de sus habitantes: Nappa, Vegeta y… Goku, cuyo nombre original se desvela en las películas que era
Kakaroto (pronunciado Kakalot y de varias otras formas).
La lucha contra Nappa es encarnizada. Éste es un tipo que nada más llegar a la Tierra levanta una mano y con ese gesto arrasa media ciudad, dejando un socavón como el cráter Tycho de la Luna, para que os hagáis una idea del nivel de poder que manejamos ya en
Dragon Ball Z. Cuando varios de nuestros amigos han muerto y sólo quedan vivos Krilin y Songoanda, llega Goku y vence a Nappa. Vegeta mata a su compañero de forma miserable (por la humillación de dejarse vencer por un guerrero “de segunda”) y se enfrenta con Goku. Tras muchas bofetadas, rayos e incluso la conversión de Vegeta y Songoanda en monos gigantes, Goku derrota al príncipe con la ayuda de sus amigos. Krilin perdona la vida a Vegeta por petición de Goku. El malvado, entonces, se va muerto de vergüenza a que le curen sus superiores en el Espacio. Será entonces cuando entre en escena uno de los mejores malvados de todo
Dragon Ball: Freezer, el jefe de Vegeta.
Freezer, el primer gran malvado del genial trío de malos de Bola de Dragón Z Grupo de sagas de Freezer
Viaje a Namek. Capítulos 36 al 39 Goku está malherido y necesita hospitalización, aún más que Krilin y Songoanda. Problema: Piccolo ha muerto y con su muerte ha desaparecido también el Todopoderoso (ya sabéis, el
ying y el
yang y todas esas parafernalias del equilibrio entre el bien y el mal que se traen los orientales). Krilin, sin embargo, se ha enterado de que en el planeta Namek (de donde vinieron Dios y Piccolo padre) exite otro dragón, el original, más poderoso que el suyo. Solución: irse a Namek con la nave namekiana que trajo al precursor de Dios/Piccolo. Mientras Goku se recupera, parten Songoanda y Krilin con Bulma como piloto. Lo que les ocurre durante el viaje, creedme, no tiene mucha relevancia. Son capítulos de transición que aún se pueden incluir en la saga de Vegeta.
Saga de Ginyū: Episodios 39 al 74 Esta saga se podría llamar saga de Namek, saga de Dende, saga de los ayudantes de Freezer, Saga de Freezer I… El nombre que se ha elegido hace referencia a algo que no ocupa ni la mitad de la misma, peeero…
En Namek las cosas no serán fáciles para los dos pequeñajos. Oh, no, no lo serán. Vegeta, después de recuperarse de sus heridas y de volverse más fuerte, como buen saiyajin que es, también está allí buscando las bolas para conseguir la inmortalidad. Pero es que además Freezer y sus guerreros tienen el mismo objetivo. Y Freezer es una bestia a la que el mismo Vegeta teme más que al Demonio (que, por cierto, es Piccolo, y está muerto). Pensemos un momento: ¿no es más lógico el objetivo de Vegeta y Freezer que el de nuestros amigos, que desde el comienzo de
Bola de Dragón no paran de malgastar sus deseos a base de resurrecciones que podrían haberse evitado si el primero hubiera dicho “haz inmortales a todos los que sean mis amigos” y hubieran ido actualizando el deseo cada vez que se incorporaran nuevos colegas?
Bueno, críticas aparte ésta es una de las mejores sagas. Vegeta ayuda involuntariamente a Krilin y Songoanda dando caña a los guardias personales y al ejército de Freezer, que mientras tanto se dedica a arrasar poblados namekianos y a no dejar vivo nada que se mueva. Bueno, Vegeta también destruye y mata lo suyo…
Por cierto, Namek estaba en fase de remediación de un cambio climático. Ya es la segunda vez que sale este concepto en la serie que nos ocupa, que es de los años 80. En Namek también aparece en escena un nene namekiano, que es como una miniatura tierna de Piccolo y se llama Dende, que será en adelante otra pieza clave de la serie. Es entonces cuando Vegeta se entera de que fue Freezer quien destruyó su planeta natal (con la punta de un dedo y sólo por precaución, lo mismo que Herodes cuando mató a los santos inocentes). Y a partir de ahí se vislumbra que el príncipe de los guerreros del Espacio va a dar mucho juego en Bola de Dragón Z. Para empezar se establecen alianzas más o menos de conveniencia entre el malvado Vegeta y Krilin y los suyos. Cuando las cosas se ponen chungas de verdad (porque seamos sinceros, ni Krilin ni Songoanda son enemigos para los ayudantes de Freezer, y no digamos ya para el propio Freezer), es Vegeta quien acaba con la guardia personal del amo del universo. Éste entonces llama a las Fuerzas Especiales de Ginyū. Y ahora os explico lo que es eso. | |  |
Ginyū es el jefe de un grupo de cinco imbéciles que, por alguna graciosa pirueta del destino, tienen un poder de la hostia. Al menos cuatro de ellos.
Pero si digo que son imbéciles es porque aquí Toriyama ha vuelto a hacer de las suyas y nos brinda una serie de minutos y minutos de estupideces tipo bailecito de presentación de los Power Rangers. Y no será la última vez, volveremos a ver varios amagos de esta gracieta, que en Japón debió tener mucho éxito, con el lelo de Songoanda ya crecidito y vestido de memo, y más adelante, ya dentro de Dragon Ball GT, cuando un grupo de tres estúpidos sin ningún poder ponga en jaque nada más y nada menos que a Goku, Trunks —individuos que en teoría podrían destruir planetas con tan sólo pensar en ello— y Pam. | |  Fuerzas especiales de Ginyū |
Pero ya se sabe, si quieres disfrutar de lo bueno de
Bola de Dragón, te tienes que tragar también lo malo. Ya hemos hablado de esto varias veces, y me temo que volveremos a hacerlo.
El caso es que en esta saga, si uno es capaz de soportar las bromitas de
Toriyama, entre chorrada y chorrada puede disfrutar no sólo de unas batallas antológicas sino de unas aventuras que enriquecen mucho el mundo de
Bola de Dragón. Eso sí, os aviso: no sólo tendréis que tragaros bailecitos de
Power Ranger hasta notar que estáis muy cerca del límite de vuestra paciencia, sino cosas como transformaciones en rana y minutos y más minutos (hablo de la mitad de varios capítulos) de Bulma haciendo el ridículo más espantoso. Crispante. Y el que avisa no es traidor.
Podemos añadir que el patriarca gurú de Namek duplica las fuerzas de Krilin (algo casi irrelevante) y despierta las fuerzas ocultas o latentes de Songoanda; en mi humilde opinión una pérdida de tiempo, pues el nene aún no está preparado ni para dar ni para recibir leches como las que se están repartiendo en esta saga. Pero el gesto queda muy bien: así ni Krilin ni Songoanda quedan inutilizados y aún pueden ayudar. O al menos nadie se tiene que preocupar por ellos.
Goku se ha tirado capítulos y más capítulos viajando hasta ese planeta por su cuenta en una cápsula reformada por el padre de Bulma en la que además entrenaba en condiciones de gravedad intensa. Y nada más llegar, entrega las habichuelas mágicas a sus amigos, incluido Vegeta, y entre todos, sobre todo Goku, se cargan a las fuerzas especiales de Ginyū, que es lo que cuenta.
La saga acaba más o menos cuando Freezer se da cuenta de que se ha quedado solo y de que el trabajo, si se ha de hacer bien, muchas veces lo tiene que realizar uno mismo. Es la hora de las tortas, como diría el dulce Ben Grimm.
Saga de Freezer. Episodios 75 al 107 Cuentan las malas lenguas que fue casi al finalizar esta saga cuando
Toriyama dijo que esto no era lo que él quería y que se retiraba del proyecto
Bola de Dragón. Sin embargo los productores (supongo que fue cuando se trataba del cómic pero pensando ya en el anime, los juegos, el merchandising...) tiraron de letra pequeña y le obligaron a seguir, y además a hacerlo tal y como iba la cosa, que marchaba sobre ruedas.
 | | Bueno. Krilin y compañía convocan al dragón con la ayuda del patriarca de Namek y resucitan a Piccolo, trayéndoselo además al planeta natal de su padre. El dragón original de Namek concede tres deseos; el tercero iba a ser la inmortalidad de Vegeta, pero el patriarca muere y… se acabó la juerga para el príncipe. Lo primero que hace Piccolo nada más llegar a Namek es fusionarse con Neil, el campeón local de lucha, que está moribundo porque acaba de recibir una somanta de palos por parte de Freezer de las que hacen época. Eso casi duplica el poder de nuestro amigo verde, que últimamente estaba quedándose bastante raquítico en comparación con los demás. |
Sobre todo desde la aparición de Vegeta, que se estaba convirtiendo en un bastión de
Dragon Ball Z y llevaba casi todo el peso de la batalla, ocupando además el nicho de malo/bueno que hasta ahora dominaba el namekiano diabólico.
 | | Pero otro que multiplica su poder es el propio Freezer, realizando una serie de transformaciones en las que va poniendo fuera de combate sucesivamente a nuestros héroes. Particularmente cruel es lo que le hace a Krilin, ensartándole con las astas de que dispone en su segunda forma y recreándose con ello. También zurra a Vegeta (dos veces, la segunda lo mata), Songoanda y Piccolo (que ni con su poder duplicado es rival para Freezer). Todo esto en unos pocos capítulos. Freezer es la caña. Al final tiene que ser Goku, para variar, el que se encargue de bailar con la fea durante más tiempo. Decimos que son… veamos, ciento siete menos setenta y cinco… uhmmm ¿32 capítulos? Bien. ¿Adivináis cuántos de ellos ocupa la batalla entre Goku y Freezer? Casi veinte. Piccolo y Krilin se meten en la pelea durante un momento pero Freezer los pulveriza (al calvito literalmente) en un instante. Pero la muerte de Krilin no será en vano: el enfurecimiento de Goku le tiñe el pelo y le da un aura de energía y unos cuantos litros más de músculos; ya es un superguerrero. |
Sí. Tras la última transformación de Freezer, son casi veinte episodios para una sola pelea en la que hay un despliegue de golpes, explosiones y ensañamiento como nunca antes en la serie. Por citar un ejemplo, se repite mucho la acción de lanzar al enemigo contra una montaña e incrustarlo en ella para, antes de que salga, caer sobre él dando un golpe cuyo efecto explosivo es superior al de un misil tomahawk. Otro ejemplo: durante la pelea hay explosiones con formación de hongo nuclear. Yo qué sé. Cuando Goku se transforma en superguerrero ambos contendientes sobrepasan el millón de unidades de poder de combate (la serie empezó con gente como Piccolo, que tenía menos de 1000 unidades y ya era capaz de destruir la Luna). Freezer, tratando de destruir a Goku, se carga el planeta Namek. Lo destruye, en serio, y eso que sólo le da de refilón. Así es como acaba la pelea, con un planeta inestable que se va a destruir, todos los demás huyendo a la nave para salvarse y Goku y Freezer dándose todo su amor el uno al otro entre explosiones y actividad pirotécnica y telúrica por doquier. La saga de Freezer, de las mejores, termina con una serie de carambolas con los deseos concedidos por el dragón, por las que al final todos los asesinados por Freezer (incluidos los namekianos) resucitan y aparecen en la Tierra, mientras en Namek sólo quedan Goku y Freezer dándose cera. | |  |
Por supuesto adivinaréis quien gana, pero su transformación en el mítico superguerrero significará la desesperación de Vegeta cuando éste resucite, pues estaba convencido de que él sería el elegido. El destino de Goku y de un Freezer partido en dos y sin fuerzas es incierto cuando Namek estalla. La vida en la Tierra prosigue y al cabo de los meses convocan al dragón para resucitar a Goku, que no puede ser resucitado porque… ¡está vivo! El deseo entonces se utiliza para llevarse a los namekianos a un nuevo Namek. ¡Hop!
En la próxima entrega hablaremos de las siguientes sagas y os explicaré de qué va esto del superguerrero, que de ahora en adelante será algo habitual y clave en la serie.
Federico G. Witt, 2008