En la anterior entrega nos quedábamos en el segundo punto de inflexión de Dragon Ball. Ya dije que el primero fue la aparición de cierto individuo llamado Piccolo. Por un lado, la derrota de Freezer viene acompañada de la aparición del concepto de superguerrero (supersaiyajin o supersayan).
En segundo lugar, Vegeta pasa a ser un personaje que, aunque (casi) siempre esté por detrás de Goku, cobra una relevancia inusitada ya que adopta el papel de malo/bueno sin escrúpulos que antes interpretaba Piccolo. Fijaos en una cosa: hasta ahora, cada vez que había una “foto de familia”, Piccolo salía de medio lado y un poco apartado del resto, mirando como de reojo; a partir de este momento será Vegeta quien ocupe ese lugar. Por cierto, Piccolo y el saiyajin no se tragan, obviamente, como tampoco se tragaban Piccolo y Ten Shin Han, individuo éste que fuera el primero en ocupar el puesto que luego usurpó el demonio verde y que ya se queda Vegeta definitivamente. Vegeta, a la izquierda, siempre al margen del resto En tercer lugar, nace el sentimiento de envidia/admiración que sentirá Vegeta por Goku desde este momento hasta que finalice la última saga de Dragon Ball GT, es decir, hasta que se acabe el producto Bola de Dragón (ignorando, claro está, a Dragon Ball AF). ¿Qué es un superguerrero? Ya os comenté que la raza de Goku y Vegeta es la de los saiyajins o sayans, los guerreros del espacio, unos tipos dedicados a arrasar planetas. Cuando reciben la luz de la luna llena del planeta local —o una radiación lo suficientemente intensa de la misma longitud de onda— se convierten en monos gigantes, una especie de King Kongs que lanzan rayos. Cuando esto ocurre, un sayan es poderosísimo. Toriyama asoció a los sayans el concepto del dios mono japonés, que como sabéis es de los más importantes. Por eso en su estado normal un sayan tiene rabo, y lo necesita para convertirse en mono. Este hecho, que en la primera serie de Bola de Dragón no se explica y se asume más bien como una particularidad bastante molesta de Goku, en Bola de Dragón Z será clave. Pues bien. Una leyenda sayan rezaba que cada muchos miles de años aparecía un miembro de esta raza que era mucho más poderoso que los demás: el supersayan. Vegeta estaba convencido de que él estaba destinado a ser este guerrero mítico. Tenía sus razones: era de sangre real y además su poder desde niño era superior al del resto de los de su estirpe. Goku, por el contrario, era heredero de una rama de guerreros de segunda clase. Por eso le enviaron a la Tierra cuando era un bebé; era lo que hacían con los sayans menos poderosos: mandarlos nada más nacer a los planetas cuyos habitantes presumiblemente iban a dar menos guerra. Cuál sería la sorpresa de Vegeta al ver convertido en superguerrero al que era su rival, un guerrero de segunda que no sólo había perdido el rabo sino que además no tenía ningún espíritu conquistador. Se lo comen los celos y la envidia. Desde este momento comienza una carrera de poder en la que Vegeta se entrena por alcanzar un nivel superior al de Goku mientras que éste no para de avanzar en su progresión según marquen las exigencias para derrotar a sus enemigos. Y qué enemigos. Pero también hay que mencionar que lo del superguerrero tiene sus pros y sus contras. En la parte positiva, un supersayan es un tipo muy poderoso. En la negativa, gasta mucha energía y además su dosis de orgullo y soberbia aumentan en relación directa con el poder que desarrollan. En el caso de Goku esto no es problema hasta que alcance el nivel 4 (allá a mediados de Dragon Ball GT) pero en el caso de alguien como Vegeta, ya con el nivel 1 —sí, amigos, lo consigue— se convierte en insoportablemente estúpido y mirado de sí mismo, y con el nivel 2 pone en peligro a todo el planeta por mirarse el ombligo. Os adelanto que Vegeta llega a nivel 4, así que imaginad… Vamos con el argumento de esta segunda parte de las tres en que hemos dividido Bola de Dragón Z, que por razones de extensión se limitará al grupo de sagas de los androides. Los androides El Regreso de Garlic Jr. Episodios 108 al 117  | | Es ésta una saga menor que no existe en el manga y sólo sirve de entremés mientras esperamos el regreso de Goku, cuyo paradero nadie conoce. Sólo se sabe que está vivo y que se negó a recibir ayuda para regresar a la Tierra. Vegeta se da un garbeo por el espacio en su busca, para zurrarlo y de paso ver si él también se convierte en superguerrero, pero que si quieres arroz, Catalina. La saga en sí no comienza aquí y quien quiera entrarse bien de por qué hay tanto odio deberá ver la película titulada Garlic Junior inmortal. Por cierto, a Garlic le dobla el mismo (o la misma) que doblaba a Pilaf. Y volveremos a escuchar esa voz en boca de Babidi, y luego en Dragon Ball GT. | Si alguien quiere saltarse esta saga, que lo haga tranquilamente. No afecta al resto de la historia. Lo más curioso que aporta incumbe a la relación que existe entre Piccolo y el Todopoderoso. Y el ñoño de Songoanda sale demasiado para mi gusto. Saga de Trunks. Episodios 118 al 124 Esta saga también es exclusiva del anime pero, al contrario que la anterior, sí es clave en la historia y no hay que perdérsela. Mientras esperan el regreso de Goku, nuestros amigos, incluyendo a Vegeta, que se dedica principalmente a protestar y pelearse con Bulma (amores reñidos son los más queridos), reciben una visita inesperada: Freezer. | Increíble, pero no ha muerto. Llega a la Tierra. Y quiere sangre. No viene solo sino acompañado de su padre, que es todavía más poderoso que él —un error a mi juicio, pues eso le resta valor al Freezer invencible y master del universo que habíamos conocido (por cierto, en una de las películas paralelas también resulta que el malvadísimo tiene un hermano mayor)—. Además, el poderoso guerrero es un cyborg, ya que lo han tenido que reconstruir tras su derrota ante Goku, que, si recordáis, lo dejó partido en dos y además recibiendo explosiones como quien ve llover. | |  |  | | Cuando todo parece perdido, llega un joven de pelo malva, vestido con una cazadora de piloto y portando una espada, y se carga a padre e hijo sin despeinarse. Bueno, al cargarse al padre de Freezer sí se despeina: su pelo se encrespa y se vuelve amarillo. ¡Es otro superguerrero! Tenéis que ver la cara de Vegeta, claro. Para él esto es peor que el hecho de que Freezer y su padre les hubieran dado la paliza del siglo. Insisto: acordaos de lo que os digo cuando veáis el capítulo, fijaos en Vegeta. El misterioso joven, que dice llamarse Trunks, viene a esperar a Goku. Tiene que decirle algo muy importante: 1) es hijo de Vegeta y Bulma; 2) viene del futuro para remediar el curso del tiempo, unos androides destruirán la Tierra si no lo evitan; y 3) Goku morirá de una dolencia cardiaca que pilló en Namek si no se toma la cura que el propio Trunks le trae del futuro. La clave consiste en esperar a los androides, entrenando mientras tanto para darles una paliza cuando lleguen. Esto ocurrirá a las 10 y pico de la mañana en determinada ciudad en determinada fecha dentro de tres años. | Saga de los Androides. Episodios 124 al 139 Tras un par de capítulos intermedios de relleno, que, como todos los de Dragon Ball, no valen absolutamente nada, han transcurrido tres años y nuestros héroes se citan en el punto donde los androides harán su primera aparición. Con ellos llega Bulma llevando un bebé en brazos… llamado Trunks. Los dos androides, efectivamente, llegan. Lo primero que hacen es poner las cosas en su sitio: los actores secundarios, léase Krilin, Ten Shin Han y Yamcha, ya no valen para salvar al mundo. Mejor que se queden aparte. Por su bien. Songoanda tampoco es de gran ayuda todavía. Pero estos dos androides no son los que Trunks esperaba. La historia y razón de ser de los androides es la siguiente: Cuando hace años Goku derrotó al Ejército del Lazo Rojo (ya os dije que recordarais ese nombre) todavía en la primera serie, el Doctor Gero, encargado del diseño de artefactos y robots para dicho ejército, se retiró y decidió estudiar a Goku y al resto de luchadores. Objetivo: matar a Goku para dominar el mundo. Para ello construyó un robot insecto que fue siguiéndoles por todas partes (excepto a Namek) para enviar datos. Con la información de que disponía, el Dr. Gero construyó varios androides anti Goku y transfirió su propio cerebro a uno de ellos, C-20, creado a su imagen y semejanza. Los otros eran C-19, una especie de personaje de teatro Noh; C-18, una chica rubia monilla; C-17, un apuesto mancebo más insolente y soberbio que Vegeta y Piccolo juntos; C-16, un cachas con pinta de hoolligan punki futurista; y, en el futuro, a Célula. C-19, C-20 y C-16 son robots, androides inorgánicos; C-17, C-18 y Célula son androides orgánicos, bioandroides. Pero volvamos a la acción. | |  C-20 (Dr. Gero) |  | | Los primeros androides que se encuentran Goku y compañía tras tres años de espera son C-19 y C-20. A Yamcha le ha llegado la hora de quedarse al margen, ya no es rival para nadie. Desde este momento se queda a hacer gracias con Muten Roi y compañía. Goku cae enfermo y no ha tomado el remedio, por lo que hay que dárselo in extremis y tarda en recuperarse. Los demás guerreos Z tendrán que valérselas sin él. Afortunadamente, Vegeta (al fin) logra convertirse en supersayan y derrota fácilmente a C-19; pero Gero escapa —aprovechando una confusión creada por Trunks, que no reconoce a los androides como los mismos que le hacían la vida imposible en el futuro apocalíptico del que viene—, libera a C-17 y C-18, éstos a su vez liberan a C-16, y C-17 se rebela contra su creador y lo mata. C-16 es un misterio, de hecho parece más interesado en hacer el bien que en matar a Goku y compañía, como C-17 y C-18. Éstos, por cierto, les dan un repaso a Vegeta, Piccolo y Trunks que los dejan flipando. A la izquierda, C-19 Debajo, C-17 (chico) y C-18 (chica) | El asunto consiste ahora en que los dos bioandroides guapitos y el bruto C-16 buscan a Goku para matarlo (es su razón de ser), los guerreros Z intentan salvar a su amigo, y… ¿hemos dicho que había otro androide llamado Célula? Saga del Célula Imperfecto. Episodios 140 al 159 El androide definitivo, Célula, no fue creado junto al resto sino posteriormente: vino del futuro con un Trunks alternativo (ya tenemos a tres Trunks en la serie) y mató a éste en su cápsula, hizo un capullo y metamorfoseó. Fue creado a partir de células de los guerreros más poderosos del universo: Goku, Piccolo, Vegeta, Freezer y el padre de Freezer. Pero está incompleto. Necesita absorber a C-17 y C-18 para estar en plenitud de facultades. Así que al emerger del capullo comienza a absorber humanos con el pincho de su cola y así va adquiriendo poder poco a poco. Aún no es rival ni para los guerreros Z ni, mucho menos, para los otros tres androides.  C-16. Nadie sabe lo que quiere | |  Célula imperfecto |
La primera vez que Célula se encuentra a los guerreros amigos de Goku, se ve forzado a huir. Piccolo, viendo que su poder vuelve a quedar raquítico comparado con el de los superguerreros y el de los androides C-17 y C-18 —C-16 sigue siendo un misterio—, decide fusionarse con Dios. Surge así el supernamekiano que dice llamarse Namek (entre nosotros, y para el resto, seguirá siendo Piccolo). Por cierto, ahora se activan las bolas de dragón definitivas que veremos en Dragon Ball GT. Dende, aquel namekiano jovencito del que os hablé en el ciclo de sagas de Freezer, sustituye a Dios como Todopoderoso. Nada más reaparecer, Piccolo da un repaso a Célula, que vuelve a huir. Pero éste ahora se dedica a los asesinatos en masa: llega a las ciudades y extermina a todos sus habitantes. Se está volviendo muy fuerte. Mientras Goku —ya recuperado— y Vegeta, con sus hijos respectivos Songoanda y Trunks, entran en la Sala del Tiempo para entrenar y superarse, Piccolo intenta matar a C-17 para evitar que lo absorba Célula. Pero éste llega en el momento preciso, le da tal paliza a Piccolo que los demás le dan por muerto, y absorbe al soberbio y estúpido C-17. Célula se transforma por segunda vez. Ya sólo Vegeta y Trunks pueden pararlo, mientras Goku entrena con Songoanda. Es en esta parte cuando Ten Shin Han tiene su última intervención notable. Otro ilustre que ya se reconoce fuera del juego de poder. C-16 huye, protegiendo a C-18. Krilin entra en juego, y aquí nacen el amor del calvito y su principio del fin como guerrero: Bulma ha creado un dispositivo para que explote la bomba que lleva C-18 en su interior y que así Célula no pueda absorber a la androide. Pero Krilin se ha enamorado de ella y decide no sacrificarla. Consecuencias: C-16 recibe una paliza antológica, C-18 es absorbida —con la connivencia de Vegeta, que pudiendo acabar con el androide hace el capullo como sólo él es capaz— y Célula ahora es perfecto e invencible. Saga de Célula perfecto. Episodios 160 al 165 Corta pero intensa. La saga consiste más o menos en un repasito de Célula a Vegeta y Trunks. Entonces el androide se ve tan superior que decide montar otro torneo de artes marciales para enfrentarse a Goku. Un torneo un tanto especial. El Torneo de Célula. Episodios 166 al 194  | | En esta saga se presenta un personaje que se quedará hasta que finalice Dragon Ball GT: Satán, el gran campeón, el héroe de la Tierra, el salvador de la raza humana. En realidad se trata de un tipo que había ganado el anterior torneo, celebrado sin que ningún ser especial interviniera en él. Es decir, el tal Satán es un tipo fuerte, que sabe luchar… pero ni vuela, ni lanza rayos, ni nada. Es uno como aquéllos contra los que se enfrentaba Goku en el primer torneo en que participó. Pero además es un cobarde y un payaso. Cuando Célula decide convocar su torneo, la intención que tiene es matar a Goku. Pero el torneo es abierto y en él se inscriben nuestros antiguos conocidos, amén de Satán y sus discípulos, que montarán unos numeritos bastante irritantes. Eso sí, habrá más cámaras que nunca, pues el campeón vigente basa todo lo que hace en un seguimiento mediático espectacular. Como es habitual en Toriyama, a los momentos más ridículos suceden los más portentosos. Esta saga es un no acabar de puñetazos, rayos, bolas de energía… Goku será el primero en oponerse a Célula en serio. Abandonará al ver que no puede con él, dejando su lugar a Songoanda. Bueno, el pequeño superguerrero va a realizar una de sus dos únicas aportaciones de toda la serie —aunque luego la cague— convirtiéndose en superguerrero de nivel 2 por un berrinche cuando Célula mata a C-16 y ultraja sus restos. | El mini superguerrero vence a Célula y hace que éste vomite a C-18. El androide entonces se ve perdido e intenta destruir el planeta explotando. Goku se teletransporta con el monstruo (había aprendido esta técnica cuando estuvo ausente de la Tierra tras la destrucción de Namek) y le hace la pascua a Kaito (cuyas intervenciones iban a menos y de ahora en adelante serán más espaciadas y estúpidas que nunca). El sacrificio de Goku, sin embargo, es en vano. Célula vuelve, y aún es más fuerte. Como tarjeta de presentación ataca a Trunks, que muere vomitando sangre entre espasmo y espasmo. Pero Songoanda le vuelve a dar su ración de onda vital de supersayan nivel 2 —eso sí, necesitando ánimos y ayuda de todo el mundo, como siempre— y vuelve a vencer a Célula. Tras la victoria resucitan a todos menos a Goku, que prefiere darse un garbeo por el olimpo de los dioses, y santas pascuas. Bueno, no tan santas. Krilin insiste en seguir enamorado de C-18, pero dejémosle que se retire en paz del mundo de los combates, el enano calvo se lo merece. | |  | Algo importante, antes de que se me olvide: el único que queda en el recinto del torneo cuando llegan los medios de comunicación tras la muerte de Célula es… ¡Satán!, que recibe todos los honores de la victoria salvadora y de ahora en adelante se convertirá en el glorioso ídolo del planeta Tierra. Será aún más rico que antes y a la ciudad principal le pondrán por nombre Satan City. Espeluznante. Torneo del Otro Mundo. Episodios 195 a 199 Esta minisaga tampoco existe en el manga. Ni falta que hace. Es casi una OVA larga. No aporta nada. Goku se dedica a hacer el panoli y lucha en una especie de torneo que se celebra entre los campeones de las cuatro galaxias (cada una dirigida por un dios equivalente a Kaito, que parecen competir a su vez por el trofeo al imbécil más insoportable). Goku gana poder, eso sí. Pero la serie no concluye aquí. Los peligros insisten en continuar cerniéndose sobre el planeta Tierra. No os perdáis la próxima entrega, tercera y última de Bola de dragón Z, en la que aparecerá un enemigo aún más poderoso y temible que Freezer y Célula. Federico G. Witt, 2008 Otros artículos sobre Bola de Dragón
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