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ADN saltarín: los transposones de Barbara McClintock Imprimir E-Mail
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Artículos - Ciencia y Sociedad
Escrito por Hari Seldon   
jueves, 28 de febrero de 2008

Siempre me ha llamado mucho la atención el concepto de transposón. Es de esos conceptos que se asocian a un nombre, en este caso el de su descubridora, una mujer que vivió por y para la Ciencia, representante de la figura del investigador quasi ermitaño que pasa su vida encerrado en el mismo recinto en el que trabaja, aparentemente aislado del mundo que le rodea.

Barbara McClintock nadó a contracorriente. Se adelantó a su tiempo y contradijo algunos dogmas científicos. En una época en la que todavía se discutía si los genes estaban en el ADN, ella soltó la idea de que algunos fragmentos de este material "saltaban" y alteraban la expresión de los genes en los que se introducían. Además, para colmo, era mujer.

Pero lo que en este momento quiero resaltar es una consecuencia de sus descubrimientos: hoy sabemos que lo que dijo es cierto; y que los transposones podrían constituir una gran parte del "ADN basura", que a su vez constituye una gran parte del genoma; además, sabemos que la actividad de transposición se induce o activa siguiendo estímulos ambientales. Como consecuencia, la evolución no sólo sigue patrones darwinistas sino también lamarckianos. Es decir, algunos caracteres adquiridos se heredan.

Otro dogma roto.

Pero, ¿os imagináis si algún día llegamos a comprender cómo funcionan estos "saltos" y conseguimos manipularlos a nuestro antojo?


Barbara McClintock, un descubrimiento en el maíz que vale para las bacterias

Enviado el sábado, 02 de febrero de 2008 a las 11:03 h

Autores: Juan Ignacio Moreno y Miguel Vicente

“Las he leído y he de decirle que no las entiendo. Pero también le diré que, puesto que no las entiendo, me doy cuenta de lo importantes que son sus trabajos para esta nación”.

Así dijo el presidente norteamericano Richard Nixon, refiriéndose a las explicaciones científicas que algún asesor le habría preparado, cuando en 1971 entregaba la medalla Nacional de la Ciencia 1970 a una mujer de 69 años, pequeña y delgada, Barbara McClintock, que vivía sola en un austero apartamento dentro del laboratorio de Cold Spring Harbor en donde era investigadora.


Barbara McClintock en el laboratorio. 26 de marzo de 1947. The Barbara McClintock Papers.
  Barbara McClintock

 

Maíz de colores

Lo que Nixon no entendía era la explicación de por qué los granos de una mazorca de maíz pueden ser de diferentes colores, es más incluso dentro del mismo grano puede haber zonas de varios colores. Si los genes responsables del color se heredan de los progenitores nadie se podía explicar por qué en un mismo organismo coexistían varios colores. La propia Barbara McClintok se sintió incomprendida por los científicos durante muchos años, sus teorías sobre los elementos controladores que modificaban el color según la posición que tuviesen en un cromosoma iban en contra de lo que entonces era comúnmente admitido, lo que llamaríamos la “ciencia oficial”.

Granos de maíz jaspeados
Uno de los efectos de los transposones en el maíz es producir granos jaspeados. Liza Gross PLoS Biology


El ADN salta

Pero al comienzo de los años 70 se descubrieron fenómenos similares en muchos otros organismos, bacterias, levaduras e incluso en la mosca de la fruta. Tras más de treinta años de incomprensión se le reconoció que Barbara McClintock había hecho un descubrimeinto excepcional y que lo había interpretado de manera genial, solo tuvo un fallo: el nombre que les dió, “elementos controladores”, no es muy atractivo, ahora les conocemos como TRANSPOSONES.

Los transposones son como el caballo de Troya de los genes, los forman segmentos de ADN especializados en meterse dentro de otro ADN, y si cuando lo hacen caen dentro de un gen, lo estropean. Interrumpen la secuencia en la que se lee el gen y anulan su información. Es lo que pasa en algunas zonas de los granos de maíz que veía Barbara McClintock, que dentro de algunas células un transposón se movía de un lugar a otro y arruinaba la información de un gen necesario para producir el pigmento que les da color. Este proceso puede intervenir en muchos sucesos biológicos, incluído el desarrollo del sistema inmunológico y en la generación del cáncer.


De los apuros de fin de mes al Nobel

Barbara McClintock nació 16 de junio de 1902 en Hartford, Connecticut. Su madre, Sara, era una afamada pianista, poeta y pintora. Su padre, Henry, era médico militar. En su adolescencia la situación económica familiar era mala, Barbara no pudo ir a la Universidad de Cornell, que era su favorita. Tuvo que aceptar un trabajo en una agencia de empleo, aunque seguía estudiando y leyendo en bibliotecas. Al final, pudo cumplir sus deseos y estudiar en Cornell, donde se doctoró en Ciencias. Nunca se jubiló, y murió a los noventa años el 2 de septiembre de 1992 en el Hospital Huntington casi al lado de los laboratorios de Cold Spring Harbor donde seguía trabajando y viviendo sola en el mismo apartamento.

La familia de Barbara McClintock
McClintock con su familia hacia 1914. De pie de izquierda a derecha: Mignon, Malcolm Rider "Tom", Barbara y Marjorie. Sara (al piano). The Barbara McClintock Papers.

A Barbara McClintock se le otorgó el Premio Nobel en 1983, era la primera mujer que recibía un Nobel en Fisiología y Medicina a título individual. En esa ocasión dijo “Al pasar los años he disfrutado sin tener que defender mis teorías. Podía disfrutar simplemente trabajando. Nunca sentí la necesidad o el deseo de defenderlas. Si algo estaba equivocado simplemente me olvidaba de que yo había tenido esa opinión. No tenía importancia.” Habían pasado 35 años desde que publicó sus resultados y diez desde que escribiendo en 1973 a un colega le decía: “Hay que esperar a que llegue el momento oportuno para que se cambien las ideas”.


GLOSARIO

Cold Spring Harbor: paraje de la isla de Long Island en Estados Unidos en donde se encuentra un famoso laboratorio que trabaja en Biología Molecular. Realiza asimismo una excelente labor de difusión pública de la Biología a todos los niveles, desde el escolar al científicamente más avanzado.



Este artículo es una reproducción del titulado "Barbara McClintock, un descubrimiento en el maíz que vale para las bacterias" que se publicó el 11 de diciembre de 2007 en la bitácora Esos pequeños bichitos. El foro de microbiología de COMBACT.




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