Ya nos lo decían de niños: las medias verdades son una de las manifestaciones de la mentira. Si alguien te dice "He visto a tu marido besando a otra mujer en un portal" y no especifica que esa mujer es su madre y que ese portal es el de su casa, está mintiendo, aunque creamos sólo mentimos cuando decimos algo que no sea cierto.
Los peligros de la manipulación
Enviado el lunes, 07 de enero de 2008 a las 16:31 h
- Se conoce también como ácido hidroxílico y es el componente principal de la lluvia ácida.
- Contribuye al efecto invernadero.
- Sus vapores pueden provocar quemaduras muy graves.
- Es un potente agente erosivo y degrada el medio ambiente.
- Es un agente corrosivo y oxidante.
- Puede provocar averías eléctricas y merma la eficacia de los frenos de automóviles.
- Ha sido hallado en los tumores extraídos a enfermos terminales de cáncer.
A pesar de todos estos peligros, el MODH continúa utilizándose indiscriminadamente:
- En las centrales nucleares.
- En procesos industriales como refrigerante y disolvente.
- En la producción de poliestireno expandido.
- En numerosas y crueles investigaciones con animales.
- En la difusión de pesticidas. Incluso tras varios lavados, los objetos siguen estando contaminados por este producto.
Las industrias vierten cantidades ingentes de MODH a ríos y océanos y no se está haciendo nada al respecto. Peor aún, centenares de centros militares de investigación utilizan grandes cantidades de MODH a través de complejas redes subterráneas e invierten millones de euros en instalaciones para su contención. Las legislaciones de los países industrializados lo permiten. Los gobiernos alegan que la prohibición del uso del MODH tendría unas consecuencias nefastas para las economías nacionales. Hasta aquí la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con una leve salvedad. Además de monóxido de dihidrógeno, MODH o ácido hidroxílico, la sustancia recibe el nombre de ¡agua! A la luz de este nuevo dato, les recomiendo que relean la exposición con una actitud un poco menos alarmista y que analicen cuál es la verdad contenida en cada frase. Es un excelente ejercicio para poner de manifiesto lo fácil que es manipularnos.
La historia del MODH no es una creación mía. Me ha llegado a través de un texto del Profesor
Normand Baillargeon (Universidad de Quebec) y su autoría se atribuye a unos estudiantes de la Universidad de California, Eric Lechner, Lars Norpchen and Matthew Kaufman (1989). La historia del MODH ha sido utilizada en numerosas ocasiones para ilustrar los efectos de la charlatanería, la manipulación y el fraude. Incluso ha sido utilizada como causa para una campaña de firmas; numerosos incautos de buena voluntad suscribieron una solicitud de prohibición del MODH sin ser conscientes de que estaban pidiendo prohibir el uso del agua.
Editado el 10/1/2008. Un lector nos ha indicado
un enlace a un vídeo (ver el comentario de
framling a este artículo) que muestra cómo varias personas firman la prohibición del agua engatusados por el lenguaje deliberadamente alarmista de una falsa charlatana.
Me ha parecido interesante utilizarla en esta bitácora por dos razones que formula brillantemente Baillargeon:
- La necesidad de que los ciudadanos desarrollemos nuestra capacidad de juicio para hacer frente al acoso mediático que sufrimos.
- La creciente degradación intelectual en los entornos académicos.
El constante bombardeo mediático y el exceso de información dificultan nuestra capacidad de decisión. Estamos expuestos constantemente a fraudes, falsas opciones y discursos viciados. La situación se ha agravado porque muchos "científicos" e "intelectuales" han abandonado, deliberada o inconscientemente, las normas del razonamiento lógico y el método científico a la hora de defender sus tesis. Es habitual encontrar en la prensa, radio y televisión a falsos o verdaderos científicos que, apelando a su condición profesional, formulan opiniones y argumentos carentes de rigor. Dicha práctica, además de repugnante cuando se realiza de forma deliberada (nos hallaríamos ante
sofistas modernos, en el sentido peyorativo del término), es especialmente grave porque puede acabar minando la confianza que los ciudadanos tienen en los juicios de los verdaderos expertos. Hemos de ser conscientes del papel esencial que desempeña la ciencia en el mecanismo de toma decisiones: contribuye al análisis racional que deben hacer nuestros gobernantes y aporta soluciones tecnológicas a los problemas de la sociedad. Hoy en día, a muchos nos causa cierta hilaridad la idea de un gobierno asesorado por astrólogos, quiromantes, tarotistas y numerólogos. Sin embargo, tales situaciones se han dado en el pasado y pueden volver a plantearse de manera más sutil y perniciosa en el futuro. Debemos permanecer vigilantes.
Para concluir, añadiré que no es ni inocente ni casual que utilice este ejemplo desde una bitácora que lleva el título de "Ciencia y Tecnología nuclear". Como investigador en el campo, soy consciente del uso de las prácticas que denuncio por parte de los partidarios y contrarios de la energía nuclear. Leo con frecuencia sobre éste o aquél remedio energético universal (ya sea renovable o nuclear) o los horribles peligros de la radiación (sin definir lo que significa peligro, porque la radiación también salva vidas). Ante semejantes aseveraciones, vengan del lado que vengan, antepongo siempre la cautela. Basta con analizar el mundo circundante y nuestra historia para darnos cuenta de que las respuestas a los grandes problemas son complejas y que las "soluciones finales" suelen tener consecuencias inesperadas y a veces más graves que el problema de partida.
Por ello, les propongo para este nuevo año que comienza que tratemos de mantenernos juiciosos. No será una tarea fácil, pero no por ello debemos desistir en el empeño. El premio es nuestra libertad.