El otro día en la lista de correo de Axxón se hablaba sobre un ciliado, Tetrahymena, ser unicelular que tiene dos núcleos: uno mayor, que es el que utiliza para sus labores del “día a día”, es decir, el que codifica proteínas que le permitan obtener energía y recursos para vivir y multiplicarse, y otro más pequeño, el micronúcleo, que es el que se divide y da origen a las dos nuevas células. El macronúcleo proviene del micronúcleo tras la división celular. El pequeño es una especie de versión ZIP muy comprimida del grande; y eso era lo que se discutía en la lista, las posibles ventajas y el juego que puede dar algo así en la ciencia ficción. Hoy estaba haciendo limpieza de mensajes en mi cuenta de correo electrónico y al releer esa discusión me ha venido a la mente una historia curiosa que me planteé por casualidad hace diez años, cuando trabajaba con los dinoflagelados, parientes de Tetrahymena. |  |
 | Desde 1995 hasta 1999 trabajé con una especie que se llama Peridinium gatunense. El segundo término del binomio, gatunense, indica el gentilicio latino del Lago Gatún, que es el enorme lago cuyas aguas alimentan al canal de Panamá por encima del nivel del mar (fue considerada una obra faraónica, y, en tiempos, el mayor lago artificial del mundo, represado por la también mayor presa del mundo). Sin duda en la antigüedad Peridinium no habría recibido ese nombre sino el de alguna pequeña balsa natural del río Gatún (Chagres). |
Pero yo estudiaba una estirpe procedente del lago Tiberíades, conocido también como mar de Galilea, mar de Gennezaret, lago Kinneret, o, como lo llaman los nativos, el Yam. Creo que todos ustedes conocen de sobra este lago. La especie con la que trabajaba constituía el 98% de toda la biomasa acuática cada primavera y ocasionaba muchos trastornos por ser éste el principal suministro de agua de Israel, donde lo que sobra no es precisamente ese recurso. Para que nos hagamos una idea, el cuarenta por ciento de los efectivos militares de Israel suele estar dedicado a vigilar el lago y el complejísimo sistema de suministro de agua que proviene de él y que la distribuye por todo el país, un sistema de gestión hídrica modélico y ejemplar.
| A la izquierda: National Water Carrier, Israel  Peridinium gatunense
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Mi estudio estaba relacionado con un enzima del metabolismo del nitrógeno. Resulta que los israelíes no entendían cómo un alga que aparentemente dependía exclusivamente del nitrato como fuente de nitrógeno no presentaba el enzima capaz de reducir éste compuesto a nitrito. El objetivo era poder dominar la plaga controlando los nutrientes. Di con la clave del asunto: el enzima estaba presente y en grandes cantidades, aunque era un tanto “especial”. Pero ésa es otra historia. Como he dicho al comienzo, el nombre de la especie indica que se descubrió por primera vez en Panamá. Es imposible, literalmente, que esta especie haya viajado a través de un océano y se haya establecido en otro continente. En el agua salada se destruyen. Aunque existan dinoflagelados marinos (son los que ocasionan las famosas mareas rojas, envenenando al marisco), e incluso haya especies marinas de Peridinium, no son P. gatunense. Y una especie no deviene en otra, vive un tiempo, digamos que el necesario para cruzar un océano y establecerse en el agua dulce de otro continente, para revertir de nuevo a su especie original. La evolución no da marcha atrás. P. gatunense es muy, muy poco tolerante a cambios de salinidad, por pequeños que estos sean. Del mismo modo, por si alguien piensa que pudo dispersarse recientemente por barco y otros medios de locomoción modernos, esta especie es muy puñetera y muy difícil de transportar en viajes prolongados. Para llevarlo desde Tel-Aviv a Alemania en avión hubo que hacerlo en un matraz de cultivo en cabina y reposando sobre las piernas. El viaje anterior, en el que se llevó en bodega, presurizada y atemperada porque viajaban perros, resultó en una muerte total del cultivo. ¿Cómo habría llegado desde Centroamérica al Oriente medio o viceversa un organismo tan lábil? Me chocó, me puse a buscar sus localizaciones y vi que también estaba en Norteamérica, China, La India, Sudamérica... y que estaba muy dispersada por todas partes. Y muy aclimatada a todos los hábitats donde se encontraba. Demasiado como para que haya sido trasportada recientemente por el hombre.
| Por otra parte, P. gatunense como especie no tiene tantos millones de años como para que una estirpe suya se haya dispersado geográficamente a partir de una localización sin que por medio hubiera un mar salado. El único modo sería que las estirpes actuales procedieran de una que habitara la antigua Pangea. Pero no. Peridinium gatunense como especie surgió mucho después. Entonces leí, por casualidad, la serie de J.J. Benítez de Caballo de Troya. En el tercer libro hace alusión al alga Peridinium (página 243 de la edición del Círculo de Lectores, de 1988). |  |
El autor la cita, simplemente como anécdota, sin inmiscuirla en nada, haciendo alusión a que era el alimento de las tilapias que pescaban los pescadores del lago Tiberíades (entre ellos los primeros apóstoles), que reconocían las masas oscuras en el agua y sabían que allí habría tilapias. ¿No se dio cuenta Benítez de lo que tenía entre manos? ¿no se preguntó de dónde venía lo de gatunense y lo que podría significar como apoyo a su teoría del Dios extraterrestre? En otras partes asegura (y no sólo él, pongan en Google extraterrestre + pirámides + naves) que diferentes civilizaciones han tenido visitas de extraterrestres - dioses, o seres - del - futuro - dioses, particularmente civilizaciones de los lugares que he dicho: India, China, Mesoamérica... anda que no se ha hablado largo y tendido de las pirámides, de las imágenes de los templos, de los grabados, los jeroglíficos, las historias que cuentan las leyendas nativas... No es necesario recurrir a la Atlántida para explicar las coincidencias. ¿No podrían haber tomado los extraterrestres - seres-del-futuro - dioses agua para sus suministros durante el viaje, o sencillamente haberse mojado las ropas o haber llenado cisternas por alguna razón y en esa agua haber llevado sin querer unas especies de un lugar a otro en viajes muy rápidos? En cada gota irían miles de organismos y P. gatunense soportaría un viaje corto. Sería interesante saber dónde apareció en primer lugar, desde dónde se dispersó.

Si desde que Benítez registró el libro hasta que lo editó hubiera consultado otra vez a sus fuentes (viendo el tipo de evidencias que incluye en sus obras) podría haber apoyado sus hipótesis de una manera algo más sólida. Aparte de sus propias conjeturas y de otras pruebas documentales, dispondría de otro argumento procedente de otro campo del conocimiento, lo que reforzaría considerablemente a las anteriores. Pero Benítez tuvo mala suerte, muy mala: cuando escribió su obra, la especie del lago Tiberíades aún estaba catalogada como Peridinium cinctum. En 1988 se revisaría y reclasificaría como P. gatunense. Si alguien le conoce, que se lo diga. O que le diga que hable conmigo y nos montamos una buena historia. Add as favourites (1) | Cite este artículo en su sitio | Views: 2190
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