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Bien, vayamos por partes y dediquémonos a mostrar lo que he dicho de las historietas antiguas pulp de ciencia ficción. Veamos cómo se utilizaba el reclamo sexual. Para empezar, resumamos las historias recurrentes que un observador metódico podría extraer de las portadas: Historia base: varón blanco del futuro viaja a otro planeta acompañado de mujer blanca. Él manda. Se encuentran en una situación de peligro a consecuencia de la cual la chica es capturada, atada, y está a punto de ser ultrajada y mancillada. Él la salva y acaba con el captor, o incluso aprovecha para exterminar a toda su raza alienígena, si es posible.
Posibles variaciones que se pueden adivinar -dejando aparte la del científico malvado, que también tendrá su lugar en esta serie-: 1) La damisela es nativa, no venía con él. 2) El villano puede ser a) un BEM (Bug Eyed Monster = monstruo de ojos saltones), muy frecuentemente sustituido por algo similar a un gran pulpo o insecto; b) una mujer -o algo muy femenino y seductor- que intenta seducir al protagonista, por norma general a modo de sirena o de reina-diosa -en estos casos el atrapado es él en lugar de la damisela-; o c) un hombre o humanoide que tiene un harén de bellas mujeres y se encapricha de la acompañante del protagonista. En ocasiones puede tener a su cargo a un BEM al que proporciona sacrificios.
Ésa es la clase de historias que sugieren las portadas. La mala noticia -o la buena, si uno espera otro tipo de interesante historia de ciencia ficción- es que, como hemos mencionado, no suele corresponder a la narración del interior de la revista. Curiosamente, es posible que se parezca a la narración de otro número, pero no a la de ése en particular. Y ahora vamos a ver, a partir de la historia base y sus variaciones más frecuentes, qué tipos de acción erótica sugieren las diferentes portadas: Situaciones que emulan bondage y sadismo Una chica atada y semidesnuda que va a ser sometida a ultrajes o humillación, un protagonista masculino enjaulado, una mujer sometida por un látigo, una reina-domina, ataduras… juzgad. Es un elemento eficaz, que no suele fallar. Ofrece muchas variaciones y se suele combinar con otras especialidades, como la de las esclavas, la posesión… pero en este apartado meteremos ejemplos de las ilustraciones más típicas con componente sádico. En estas imágenes, de los años 56 y 57, se insinúan dos perversiones opuestas: la de la chica alien o divina esclavizada -no necesita escafandra- y remolcada por una cadena, y la del protagonista enjaulado y en poder de la malvada -de gesto altivo, dominadora, amazona. En estas otras, de los años 49 y 51 respectivamente y que desde luego se parecen entre sí, la chica está sometida y a expensas de que el bueno -al que mira esperanzada- pueda vencer al malvado que la tiene presa y esclavizada y que, como mínimo, pretende mancillarla en un futuro inmediato, si no lo ha hecho ya. El concepto de posesión -algo de muy fuerte arraigo sexual- también tiene su rol en este tipo de portadas. El protagonista, tras salvar a la chica ¿qué hará con ella?, ¿despedirse besándole la mano? Eso no nos lo dicen pero sí que parece que ella cae rendida por el agradecimiento. Sólo hay que ver cómo le mira. Es suya. De él. Para siempre.  | | Las portadas con chicas atadas de pies y manos, o colgando del techo, curiosamente no son tan frecuentes como en los cómics actuales. Lo son más las que muestran el acto en que se ata a la víctima, como esta de aquí del año 50, con la chica siendo apresada e inmovilizada por hombrecillos. | Mensajes subliminales He encontrado varios ejemplos de portada en la que se acude sutilmente a los recursos sexuales más primarios, como quien no quiere la cosa:  | ¿Qué diablos aportan esas manivelas en esta portada de 1940 que tenemos a la izquierda? Las manivelas presentes en las portadas y asidas por la chica de turno son relativamente frecuentes, y más en situaciones que no requieren acciones tales como tirar del freno de mano de la nave. ¿Era el clima tan frío como parece indicar ‘algo’ en la portada de esta revista de la derecha? Yo diría que no, a juzgar por los atuendos que gastan. |  | Observemos ahora esta ilustración de los años 50 que no se llegó a utilizar (está en subasta, por si a alguien le interesa). A primera vista se ve una chica voluptuosa y luego, a su alrededor, ‘todo lo demás’, que aunque sea lo que ambienta la historia, sólo sería analizado por el comprador en un segundo vistazo. Parece una ‘chica reclamo’ como las que mencionaremos más adelante pero, si nos fijamos un poco… para empezar su postura en cualquier circunstancia que no fuera una portada sería de ofrenda y exhibición de ‘facultades’ al caballero que la mira desde atrás. Y si hacemos un zoom y la vemos a un tamaño más cercano al que se vería en la revista -y no olvidemos que en ésta aún se vería mucho mayor- nos encontramos con un par de detalles: los pezones, sobre todo el izquierdo, se perfilan obscenamente y la sombra del pubis está marcada en un tono más oscuro que el resto, sin que haya motivo para ello. Las sombras deberían ser progresivas. Veamos otro ejemplo parecido: H. W. McCauley dibujó en 1947 al óleo a esta centaura para una portada de la revista underground de misterio, fantasía y ciencia ficción The Shaver Mystery Magazine, que en la revista a blanco y negro quedó como se muestra arriba a la derecha. Tres años después, en 1950 se modificó la portada para hacer otra de un relato de ciencia ficción que no tenía nada que ver. El resultado fue éste. A pesar de la reducción de tamaño que he tenido que efectuar, se sigue apreciando lo que quiero indicar: la chica, que ya no es centaura y que está mucho más vestida, está cubierta por unas transparencias que, unido al -de nuevo- marcado tono del pubis, dota a la imagen de un carácter más obsceno que el de la imagen original, a pesar de ser mucho más recatada que ésta. Por cierto, este lote también está en subasta. | |  | Dos últimos ejemplos por hoy, no hay que cansar la vista del lector:  | |  | Juzgad vosotros. Bueno, una ayuda: ¿alguien se ha fijado en que hay un hombre detrás de la chica? Sí, vale, ahí está pero… ¿y qué? Ese tipo y su presencia en la portada son irrelevantes. La chica de la izquierda es un reclamo como los que mencionaré más adelante pero, además, aunque el lector no se fije conscientemente, tiene un pubis triangular muy definido y en su tamaño original se le aprecian muy bien ciertas transparencias de esa especie de de cinta-sujetador que le cubre el pecho. No olvidemos en ningún momento que estamos hablando de 1952 y que esas manifestaciones serían consideradas muchísimo más obscenas que lo que hoy en día lo sería una portada de los comics erótico-festivos de Milo Manara. El de la derecha, de 1950, no necesita comentarios. Con todas estas ilustraciones, si se quiere ayudar a la imaginación no hay más que entornar los ojos. Bueno, aún quedan muchas otras categorías eróticas que comentar, pero me temo que será otro día. 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