Las plantas pueden ser las nuevas fábricas del futuro. De su tradicional y milenario uso en la industria agrícola y alimentaria, se ha pasado a descubrir nuevas aplicaciones que hasta hace poco resultaban impensables. La ingeniería genética, que permite transferir material almacenado en los genes de un organismo a otro para obtener características de interés, ha permitido desarrollar una nueva generación de cultivos, con aplicaciones en los sectores agrícola, alimentario, industrial y farmacéutico. FUENTE | Expansión Autor: Gonzaga Ruíz de Gauna
Estas técnicas biotecnológicas comenzaron a aplicarse en los años ochenta y ahora se cumplen diez años de la comercialización de las primeras variedades modificadas. Las predicciones indican que, en el año 2010, los fármacos obtenidos a partir de fuentes biológicas supondrán un 35% del mercado farmacéutico, con unos beneficios estimados de 16.000 millones. Las primeras generaciones de este tipo de cultivos se encaminaron hacia la mejora de características de interés agronómico, como la tolerancia a herbicidas, a plagas y a condiciones ambientales extremas. Es el caso del maíz Bt, resistente a un insecto conocido como taladro, que causa estragos entre las cosechas no modificadas. Esta variedad transgénica es actualmente la más extendida en España, con 48.000 hectáreas cultivadas, lo que supone un doce por ciento del total del maíz producido en 2005. La segunda generación de plantas modificadas genéticamente se encaminó a obtener cultivos con mejores propiedades nutricionales y organolépticas. El arroz dorado, por ejemplo, es una variedad biotecnológica enriquecida con vitamina A, que permite paliar el déficit de este componente en países en vías de desarrollo, donde el arroz es un componente básico de la dieta. Pero la ingeniería genética aplicada a las plantas está introduciendo nuevos cultivos que no buscan la producción de alimentos, sino la obtención de compuestos de alto valor añadido. Esta tercera generación de plantas modificadas genéticamente se dirige a su conversión en biofactorías que generan en su interior sustancias de interés sanitario e industrial, como proteínas, fármacos o enzimas, que posteriormente se extraen y se purifican. Por ejemplo, la empresa estadounidense Ventria Biosciences anunció recientemente la primera variedad de arroz modificado con genes humanos. Esta variedad de arroz genera dos proteínas que frenan los efectos de deshidratación en niños con diarrea. Este cultivo se utilizará como fábrica de estas proteínas, abaratando los costes de producción que ofrecen las técnicas tradicionales de obtención de estas sustancias. La utilización de la biotecnología en la producción de sustancias terapéuticas data de hace dos décadas, cuando se utilizaron los primeros microorganismos modificados para producir insulina humana. En 2002, ya existían unos noventa biofármacos en el mercado, con un volumen de negocio de 35.000 millones de dólares (28.000 millones de euros). El aumento en la demanda de este tipo de sustancias obligó a buscar nuevas plataformas de producción que permitieran la obtención de estos fármacos en cantidades más elevadas y a un coste asequible. Y la utilización de plantas como factorías resulta una solución adecuada, ya que presenta ventajas económicas, técnicas y de seguridad del producto, frente a otros sistemas, como los cultivos celulares o la producción en animales. LIDERAZGO La producción de sustancias terapéuticas en plantas está liderada por Estados Unidos y Canadá, donde ya existen productos en el mercado. La empresa estadounidense Prodigene utiliza el maíz como plataforma de generación de proteínas con aplicaciones en el área farmacéutica, industrial y veterinaria. Por su parte, Sembiosys Genetics es una compañía canadiense que obtiene proteínas bioterapéuticas a partir del cártamo, una planta oleaginosa. Sin embargo, las primeras sustancias que han llegado al mercado procedentes de estas biofactorías son proteínas de aplicación industrial, como, por ejemplo, las enzimas blanqueantes comercializadas por Prodigene. Estos compuestos están sometidos a una legislación menos estricta que en el caso de los biofármacos. En Europa, el sector se encuentra menos desarrollado por la dificultad que supone la legislación referente a los Organismos Modificados Genéticamente (OMG), mucho más estricta que en Norteamérica. Su objetivo es asegurar que estas actividades se lleven a cabo en condiciones en las que los riesgos para la salud y para el medio ambiente sean mínimos. En España, el sector se encuentra formado por pequeñas y medianas empresas, generalmente surgidas de grupos de investigación universitarios o de centros públicos. Es el caso de Era Biotech, que se encuentra localizada en el parque científico de Barcelona, o de Agrenvec, surgida a partir de un grupo de investigación del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Estas empresas se dedican al desarrollo y optimización de sistemas de producción de diferentes sustancias de interés en plantas como el tabaco. Pese a su aún reciente fase de desarrollo, el sector de las plantas como biofactorías seguirá creciendo durante los próximos años. Los primeros productos procedentes de estas plantas están llegando al mercado en el año 2006, y los expertos estiman que el valor de mercado, sólo en Estados Unidos, alcanzará los 2.200 millones de euros en 2011. Más información sobre transgénicos y cultivos modificados genéticamente Add as favourites (0) | Cite este artículo en su sitio | Views: 666
|
- Por favor, mantenga el tópico de los mensajes en relevancia con el tema del artículo.
- Lenguaje inapropiado será borrado.
- Por favor, no use los comentarios para promocionar su sitio, ese tipo de mensajes serán removidos.
- Aségurse de *Recargar* la página para mostrar un nuevo código de seguridad antes de cliquear 'Enviar', en caso de haber ingresado un código incorrecto.
|
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |